Ambientalismos silenciados en la realidad latinoamericana

Maria Fernanda Chávez Aguilar

Conselho Indigenista Missionário (CIMI)

La crisis climática ha puesto de manifiesto numerosas luchas a favor de la protección y preservación de la vida. Mujeres y hombres alrededor del mundo han estado trabajando para cuidar el territorio que habitan desde generaciones pasadas; jóvenes conscientes de la importancia que tiene la naturaleza se organizan  por el cuidado de esta; niñas y niños alzan sus voces para mantener la existencia de los seres vivos en el planeta; en general, detener la degradación ambiental es el tema que se puso sobre la mesa gracias a todxs ellxs. Miles de ejemplos han sido reconocidos pero otros, en su gran mayoría, han sido silenciados mediante amenazas, desapariciones forzadas y hasta asesinatos. Esa es la realidad para las y los activistas en América Latina que defienden el medio ambiente, su labor les cuesta la vida.

Dentro de la región, durante el 2018 más de tres activistas por semana fueron asesinadxs en promedio; para 2019, un total de 212 defensores y defensoras de la tierra y del medio ambiente; y el año pasado[1], a 227 personas se les arrebató la vida en esta labor[2]. De acuerdo con un informe de Global Witness publicado en 2019[3], América Latina concentra 7 de los primeros 10 países con más homicidios a ambientalistas. Dados los contextos de impunidad y violencia que silencian a lxs ambientalistas, sólo en 2020, el 72% del total de asesinatos a activistas tuvieron lugar en la región, encontrando a Colombia, México[4], Brasil y Honduras en los primeros lugares.

Son múltiples los ejecutores y perpetradores: gobiernos, milicias, terratenientes, cuerpos policiacos, paramilitares empresariales y organizaciones delictivas, todos con fuertes intereses por los recursos del territorio latinoamericano que les permiten obtener grandes ganancias de las industrias mineras, del saqueo de agua, de la explotación forestal y la agroindustria, que junto con megaproyectos turísticos y de infraestructura, transforman estos lugares en espacios de conflictividad. Cada actor tiene su parte en la perpetuación de estas injusticias.

El papel del Estado en estos conflictos es evidente, no sólo como el artífice de los atentados a través de sus fuerzas de seguridad, sino también  como consentidor del cumplimeinto de los intereses de actores privados  como estos sicarios, bandas criminales,  terratenientes y las propias empresas nacionales y transnacionales que controlan gran parte de los territorios a falta de políticas e instrumentos jurídicos que realmente protejan a lxs habitantes y al ambiente.

En favor de ideales de crecimiento y desarrollo económico, de modernización y expansión de áreas de influencia, se han justificado miles de proyectos en toda esta parte del continente, se ha normalizado la explotación y acumulación ilimitada de capitales que amenaza el entorno de muchas comunidades en específico, y, en general, del ambiente de todas y todos. Quienes se oponen, son desaparecidxs por la fuerza.[5]

La violencia estructural se manifiesta de múltiples maneras: discriminación, intimidación, extorsión, amenazas de muerte, encarcelamiento, tortura… en el peor de los casos, culminan en el asesinato.[6] No sólo de lxs activistas, sino también de sus familiares y allegados, de sus comunidades.

Como bien apunta la Organización de las Naciones Unidas[7], hoy los atentados que caracterizaban a las dictaduras de  América Latina en contra de aquellos que manifiestaban su inconformidad y buscaban detener las violaciones a sus derechos, se han perfeccionado y hasta generalizado a tal grado que, en este caso, ante la mayor demanda de recursos naturales a nivel global,  proteger a aquello que nos mantiene vivos, es motivo para perder la voz.

Ante la problemática ambiental que nos aqueja, las manifestaciones en defensa del medio ambiente se han hecho más frecuentes en niñxs, jóvenes y personas adultas, todos ellxs se enfrentan a amenazas a su vida desde hace décadas. Actualmente, los atentados son más sofisticados[8], normalizados entre las sociedades por su frecuencia … pero siguen siendo eso, atentados.

Esta lucha la llevan librando aquellxs que sienten directamente la expansión de industrias como los agronegocios y la minería; lxs que viven cerca de presas e hidroeléctricas; quienes “le estorban” a esa nueva carretera; ahí están lxs que son afectadxs por pesticidas, sustancias tóxicas resultado del fracking, etcétera.[9] No sólo están sintiendo los efectos del cambio climático provocado por los dueños de los grandes capitales y de estas industrias desarrolladas, no sólo han sido desplazados de sus tierras, no sólo han sido obligados a trabajar para la industrias que controlan los recursos, también han sido despojados de su derecho a un entorno sano, a manifestar sus inconformidades, a expresarse libremente; a ellxs les fue arrebatado su derecho a la vida.

Ante un contexto permeado por tanta violencia, es necesario nombrar a quienes fueron silenciadxs, a Isidro  Baldenegro, Dorothy Stang, Berta Cáceres[10], Samir Flores, Homero Gómez, José Luis Álvarez, Guadalupe Campanur, Jaime Jiménez, Julián Carrillo, Luis Fernando Ayala, Fidel Heras, Ronal David Barillas, Medardo Alonzo, Dionisio Ribeiro, Fernando Vela, Gonzalo Cardona, y muchxs más que pagaron con su vida su labor. Nos hacen falta. No lxs olvidamos.

“Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. Quiero vivir”.

~Francisco Alves Mendes Filho, sindicalista, ecologista y activista ambiental brasileño que pasó su vida luchando por la defensa de la Amazonia y por los pueblos originarios que en ella habitan. En 1989, fue asesinado en su propia casa por Darly Alves Da Silva y Darly Alves Pereira, latifundistas pertenecientes a la Unión Democrática Ruralista, organización a favor de la explotación privada de la tierra.


[1] Global Witness, ¿ENEMIGOS DEL ESTADO? De cómo los gobiernos y las empresas   silencian a las personas defensoras de   la tierra y del medio ambiente, Global Witness, 2019, 53 pp.

[2] Jessica, Xantomila,  “Asesinaron a 227 ambientalistas en 2020”, La Jornada, 17 de septiembre de 2021, Disponible en: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/09/17/politica/asesinaron-a-227-ambientalistas-en-2020/

[3] Global Witness, op.cit.

[4] Homero, Aridjis, “En México te matan por defender la naturaleza”, The New York Times, 31 de enero de 2020, Disponible en: https://www.nytimes.com/es/2020/01/31/espanol/opinion/homero-gomez-mexico.html

[5] De acuerdo con la Declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, proclamada por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 47/133, de 18 de diciembre de 1992 se habla de desaparición forzada cuando se refiere a “el arresto, la  detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”. Para más información, Naciones Unidas,  Día internacional de las Víctimas de desapariciones forzadas, Disponible en: https://www.un.org/es/observances/victims-enforced-disappearance

[6] Amnistía Internacional, “A las y los líderes sociales de Colombia nos siguen matando durante la cuarentena, Amnistía Internacional Noticias, 22 de junio de 2020, Disponible en: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2020/06/lideres-sociales-nos-siguen-matando-durante-cuarentena/

[7] Naciones Unidas, op.cit.

[8] Maritza Islas Vargas, “Desapariciones forzadas, violencia y ambientalismo silenciado”, Léxico de la crisis ambeintal y el desarrollo sostenible, 31 de agosto de 2021, Disponible en: https://crisisambientalydesarrollosostenible.wordpress.com/2021/08/31/desapariciones-forzadas-violencia-y-ambientalismo-silenciado

[9] José Carlos, G. Aguiar,  “El bosque de los dólares: el asesinato de Isidro Baldenegro”, Aristegui Noticias, 25 de enero 2017, Disponible en: https://aristeguinoticias.com/2501/mexico/el-bosque-de-los-dolares-el-asesinato-de-isidro-baldenegro

[10] Front Line Defenders, Historia del Caso: Berta Cáceres, Disponible en: https://www.frontlinedefenders.org/es/case/case-history-berta-c%C3%A1ceres

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