Las debilidades y amenazas de la Seguridad Colectiva en el siglo XXI

Luis Fernando Villa Díaz
Foto de William Navarro en Unsplash, 2019.

Concepto que nació y se desarrolló por las dos guerras mundiales que abrumaron el siglo pasado, la Seguridad Colectiva supone que la seguridad de un Estado está íntimamente vinculada con la seguridad del resto de los Estados que constituyen la sociedad internacional (Calduch, 1993, p. 1). El régimen de la Seguridad Colectiva se instrumentalizó en la Carta de las Naciones Unidas, en donde se le atribuyó al Consejo de Seguridad (CS) papel preponderante en esta cuestión (Bárcena Coqui, 2001, pp. 1-2). Mucho puede abordarse con respecto al Sistema de Seguridad Colectiva, pero en este texto se abordarán únicamente dos temas: sus principales debilidades y amenazas.

En cuanto a debilidades se refiere, la existencia del veto como arma política dentro del seno del Consejo de Seguridad es nuestra primera dificultad. Poder reservado sólo para un selecto quinteto, el veto ha sido usado por las grandes potencias cuando éstas así lo han sentido necesario, cuando sus intereses se ven comprometidos (Chávez Rosas, 2005, p. 143). Esto ha significado que medidas proyectadas por el Consejo nunca pueden materializarse o sean despachadas con retraso. 

Otra cuestión la representa el presupuesto con el cual las medidas resolutivas pueden llevarse a cabo, predominantemente las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP). En muchas ocasiones, a las OMP se les han colocado grandes expectativas cuando éstas carecen de los recursos suficientes y de la voluntad política de las grandes potencias para su correcto despliegue (Bárcena Coqui, 2001, p. 12).

Una debilidad también puede encontrarse en el enfoque de seguridad que posee el CS, de tipo militar. Ello no debe constituir motivo de sorpresa, puesto que la ONU nació en las postrimerías de una guerra mundial y ante el umbral de la Guerra Fría; cosa común, entonces, que el enfoque de seguridad fuera uno tradicional, que no dejara espacio para la discusión de problemas poco convencionales (Buzan & Barry, 2009, p. 12). Pero derribado el Muro de Berlín, otra serie de problemas han ganado relevancia en el ámbito internacional. No son temas nuevos, pero sí cuestiones que habían sido ignoradas por las dinámicas de la Guerra Fría. Obstáculos relacionados al medio ambiente, conflictos étnicos o narcotráfico comenzaron a proliferar y el enfoque clásico no pudo dar las mejores soluciones a éstos (Astié-Burgos & Maria Cristina, 2017, p. 370). 

Nos encontramos ante un mundo ahogado en dificultades que requieren una visión más allá de lo militar. La más reciente pandemia de la COVID-19 sirve de ilustre ejemplo. ¿La pandemia no demostró ser un problema para cada uno de los Estados que terminó por afectar a la sociedad internacional en su conjunto? Es evidente que sí, pero con respecto al tratamiento del tema, se suele invocar a la figura de la Organización Mundial de la Salud y no a la del CS. El término Seguridad Colectiva está vinculado a la renuncia del uso de la fuerza excepto en ocasiones extraordinarias; en este texto se sugiere que acaso en un mundo con problemas tan diversificados, pretender que se cubre la seguridad de cada uno de los miembros de la sociedad internacional mediante un concepto principalmente militar representa una debilidad para el sistema en su totalidad.

La naturaleza estato-céntrica del sistema también puede ser una desventaja. Es entendible que los Estados sean los sujetos internacionales más poderosos e importantes y que el Sistema de Seguridad Colectiva haya nacido debido a ellos y para ellos (Calduch, 2001, pp. 197-203). Sin embargo, los problemas modernos aquejan a todos los miembros de la Sociedad Internacional y es necesaria la cooperación entre los diferentes actores para hacerles frente. 

En el espectro de las amenazas, habría que resaltar la viciada tendencia de algunos Estados de utilizar de manera unilateral la fuerza para la resolución de algún problema. Normalmente esta tendencia es practicada por las grandes potencias, las cuales gozan de importancia en el Sistema de Seguridad Colectiva y como consecuencia pueden actuar con impunidad. Sucedió con la invasión estadounidense a Irak, realizada al margen del Sistema (Chávez Rosas, 2005, pp. 53-54) y está sucediendo ahora, con las operaciones militares de Rusia en Ucrania. No contar con la participación unánime de todos los Estados merma la credibilidad del Sistema y pone en entredicho su eficacia ante los poderíos militares de un selecto puñado de Estados.

Relacionado a lo anterior, el establecimiento de alianzas militares también merece mención. Si bien no hay un enfrentamiento directo entre el Sistema de Seguridad Colectiva y las alianzas (verbigracia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN), su presencia tiene el potencial de entorpecer el ejercicio de aquél, ante la existencia de bloques político-militares enemistados que pongan en duda, una vez más, las capacidades del Sistema para garantizar la seguridad de cada uno de sus miembros (Gutiérrez Espada, 2012, p. 36). 

Finalmente, también sería interesante recordar las nuevas amenazas que azotan el panorama actual y cuya naturaleza no es bélica ni está supeditada a las alianzas militares o al uso de la fuerza. Sin necesidad de repetir lo referido en párrafos anteriores, sólo se quiere señalar que la existencia de un ente y de un sistema consagrados únicamente a un tipo de problemas específicos cuando tantos abundan en la actualidad sea quizás un anacronismo. 

Las debilidades representan áreas de oportunidad; las amenazas, aquellos temas que no deben ser menospreciados. El Sistema de Seguridad Colectiva tiene como propósito menguar o disminuir la tendencia bélica que terminó por desencadenar brutales guerras durante el siglo XX. Por imperfecto que sea, es un bastión innegable de la seguridad internacional y se debe buscar que evolucione al paralelo con los desafíos del mundo globalizado (Mohamed Embarek Sidi, 2010, p. 138). No se trata de olvidar los temas relacionados a la seguridad nacional, sino complementarlos.

Fuente(s) de consulta:

  • Astié-Burgos, Walter & Cristina Rosas, Maria. (2017). Las relaciones internacionales en el siglo XXI. Ciudad de México, México: UNAM.
  • Bárcena Coqui, Martha. (2001). La evolución del sistema de seguridad colectiva de la ONU.  Trabajo presentado en Taller sobre Desarme y Seguridad Internacional del Instituto Matías Romero, Ciudad de México, México. 
  • Buzan, Barry & Hansen, Lene. (2009). The Evolution of International Security Studies.  Cambridge, UK: Cambridge University Press.
  • Calduch, Rafael. (1993). Dinámica de la Sociedad Internacional. Madrid, España: CEURA.
  • Calduch, Rafael. (2001). Los actores internacionales. En Cid Capetillo, Ileana (coord.), Lecturas básicas para introducción al estudio de Relaciones Internacionales (pp. 197-204). Ciudad de México, México: UNAM.
  • Chávez Rosas, Mario Vidal. (2005). México y la Seguridad Colectiva en los albores del siglo XXI. (Tesis de licenciatura). Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Ciudad de México, México.
  • Gutiérrez Espada, Cesáreo. (2012). La reforma del Sistema de Seguridad Colectiva, la asignatura pendiente de la comunidad internacional (reflexiones generadas por el conflicto de Darfur). Revista Española de Relaciones Internacionales, (2), pp. 30-57.
  • Mohamed Embarek Sidi, Mohamed Salem. (2010). La Seguridad Colectiva. Opción para el siglo XXI. (Tesis de licenciatura). Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Ciudad de México, México.

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