La reconceptualización de la guerra: el uso de nuevas tecnologías como parte de la militarización en el siglo XXI

Andrea Calva Torres
Foto: The Defense Post, 2020.

Desde finales del siglo XX el mundo se ha visto envuelto en una fase de desarrollo tecnológico en el que, gracias al tratamiento de la información, los sistemas espaciales y las armas inteligentes, se ha generado un nuevo sistema conceptual que permite a las nuevas tecnologías modificar el enfoque de las operaciones militares y, por lo tanto, la manera de hacer la guerra. Así, los nuevos conceptos operativos militares y la aplicación de estas tecnologías en el sector de defensa de los Estados han implicado una revalorización de la superioridad tecnológica como uno de los factores determinantes para el desenlace de los conflictos armados.

En este nuevo escenario, el contexto geopolítico y las innovaciones tecnológicas permiten a las sociedades digitales contemplar un escenario en el que la guerra se vislumbra como un marco de integración para novedosas capacidades militares. De esta manera, se deja atrás la conceptualización de tecnologías militares, como productos correspondientes a una especificación militar o “productos que son de uso exclusivo por tropas combatientes” (Gutiérrez, 1995) y se genera un acelerado cambio para los planificadores militares. Asimismo, se crean nuevos dominios, como el cibernético, el espectro electromagnético y el espacio exterior, para formar lo que se ha denominado como “multi-dominio”(Fojón, 2019, p.2).

Históricamente se reconoce que las tecnologías disruptivas surgieron y se integraron exitosamente dentro de los conceptos operativos para mejorar la superioridad militar de los Estados. La revolución en los asuntos militares (Military Affairs Revolution) se refiere entonces, tal como lo menciona Fojón (2019), a una “nueva forma de hacer la guerra para aprovechar la emergencia de las tecnologías disruptivas que dejan obsoletas las doctrinas y modos de empleo de las capacidades militares” (p.3). A partir de entonces se modifican de igual manera los modos de empleo e integración de capacidades para concebir y estructurar un nuevo marco de adecuación de sistemas.

Por ello, a pesar de que la superioridad tecnológica no es una novedad, a partir de la post-Guerra Fría es importante resaltar la renovación de los conceptos operativos que se han adecuado para hacer frente a la “revolución tecnológica”. De esta forma, la aparición de términos Network Centric Warfare (NCW) en Estados Unidos, Network Enabled Capability en Reino Unido, o simplemente Netware, se desarrollan para explicar “la conducta humana y organizativa para crear una conciencia de la situación compartida por fuerzas dispersas geográficamente para cumplir una misión [militar]” (Ministerio de Defensa, 2009; Arquilla y Rondfelt, 1996).

Es entonces que las estrategias de seguridad de los Estados combinan la información producida por las tecnologías -como inteligencia artificial- para agilizar la toma de decisiones, mejorar la sincronización y la supervivencia de sus fuerzas en el campo de batalla. Provocando una nueva relación entre la concentración y dispersión y entre potencia y movilidad; es decir, cambia la movilidad de las unidades militares, el alcance de las fuerzas aéreas, así como el alcance, potencia y precisión de las armas (De Salazar, 2014, p.18).

Por tal razón, algunos autores han utilizado dicha conceptualización para reforzar y crear nuevo conocimiento y reflexiones a cerca de la guerra híbrida, en las que ésta se considera como una mezcla íntima de acciones convencionales y especiales para alinear diversos niveles de la guerra -táctico, operacional y estratégico- (Quiñores, 2020). Sin embargo, la globalización y acceso a las tecnologías avanzadas hace que se distinga por “el empleo de armamento y material tecnológicamente avanzado procedente tanto de los arsenales militares de un país […] como obtenido en el mercado civil (Colom, 2018).

En el caso de Estados Unidos, la integración de las tecnologías en complejos sistemas con aplicaciones civiles y militares se ha extendido gradualmente mediante una dinámica ofensiva-defensiva para lograr un desequilibrio frente a terceros a través de un sistema de mayor potencia letal y mecanismos avanzados de protección. Como consecuencia, en años recientes se han institucionalizado conceptos referentes a la guerra híbrida o web chain, por su incidencia en el ámbito militar. Por su parte, el Departamento de Seguridad estadounidense reconoce en la US National Security Strategy (NSS) desde 2017 la necesidad de “desarrollar nuevos conceptos operativos y capacidades para obtener la victoria mediante la ventaja en los dominios aéreo, marítimo, terrestre, espacio exterior y ciberespacio” (White House, 2017).

En conclusión, esta modalidad estratégica promueve la competitividad a largo plazo entre las grandes potencias, pues preserva la superioridad militar mediante la adquisición e integración de nuevos sistemas de armas de tecnología avanzada. Debido a su importancia en aspectos de mando, control, comunicaciones, computadores, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, etc. en aplicaciones militares demuestra la evolución de los sistemas de armas. Por ello, la reconceptualización de estas nuevas tecnologías para uso militar es un tema de suma importancia para explicar el carácter cambiante de la guerra y reducir las “zonas grises” respecto a la innovación e integración de las mismas en el diseño de estrategias de seguridad para los Estados. 

Es claro que el poder militar debe adaptarse a la acelerada evolución del desarrollo tecnológico, teniendo en cuenta la importancia de un marco regulatorio que le permita tener el control sobre sus efectos y aplicaciones de ataque contra determinados adversarios. De igual manera, el impacto de nuevas herramientas tecnológicas dentro de los esquemas de seguridad para los Estados deberá reflejarse en conceptos operativos que no permitan entender los sistemas de defensa y afrontar las nuevas tácticas para hacer la guerra en una Era Informática, caracterizada por el multi-dominio.


Referencias

Arquilla J. y Rondfelt D. (1996).The Advent of Netwar, RAND Corporation, 18-26.

Colom, P. (2018). Guerras híbridas. Cuando el contexto lo es todo, Revista Ejército, 927. 38-43, https://www.ugr.es/~gesi/Guerras-hibridas.pdf

De Salazar, G. (2014). Cuadernos de estrategia, ISSN 1697-6924, 69, 9-38. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?código=4884447

Gutierréz, L. (1995). Cuadernos de estrategia, Issn 1697-6924, 75, 83-114. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?código=2779486

Fojón, E. (2019, Julio). Desarrollos tecnológicos militares frente a nuevos conceptos operativos, Real Instituto Elcano, 86 (51), 1-7.

Ministerio de Defensa, (2009). Network Centric Warfare, Network Enabled Capability, https://publicaciones.defensa.gob.es/network-centric-warfare-network-enabled-capability-4448.html

Quiñores, F. (2020). Una revisión del cocepto <<guerra híbrida/actor híbrido>>, Documentos de Opinión, 157, https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2020/DIEEEO153_2020FRAQUI_guerrahibrida.pdf

White House, (2017). US National Security Strategy, https://trumpwhitehouse.archives.gov/wp-content/uploads/2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905.pdf

Leave a Reply

Your email address will not be published.