La militarización como instrumento de contención durante la COP27 en Egipto: (re)pensar la gobernanza climática internacional.

Gilda Gabriela Ramírez González

Imagen obtenida de El Cronista

Tras cuatro meses de la realización de la 27ava Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (una reunión anual de delegados de casi todos los países en la que se discuten temas de cambio climático) sigue en tela de juicio si se llevó a cabo bajo una gobernanza climática bien planeada. Sharm el-Sheij fue el centro cede de este evento, una ciudad en Egipto altamente costosa e inaccesible para los activistas disidentes de todo el mundo. Aunado a esto, la militarización en el país fue un tema controversial, ya que imposibilitó, aún más, la participación de los pocos activistas que pudieron acceder al evento.

Históricamente, la militarización de Egipto sólo puede entenderse si se analiza desde el protectorado británico. Las y los egipcios han sufrido un incontinuo pero constante “estado de emergencia” que ha sido protagonizado por la subordinación militar. Aunque la movilización nacionalista de 1936 logró brindar al país una falsa independencia y establecer una monarquía, fue hasta 1952[1] que los británicos abandonaron el territorio, y un golpe de Estado planeado por los Oficiales Libres liderado por Gamal Abdel Nasser enalteció el poder del Ejército egipcio. Sin embargo, la militarización solo había cambiado de régimen.

Gamal Abdel Nasser convirtió al ejército en una herramienta para proteger su poder e hizo de la Ley de Emergencia un instrumento eficaz que lo autorizaba declarar el estado de emergencia siempre que la seguridad o el orden público estuvieran amenazados. Los Hermanos Musulmanes y la guerra árabe-israelí de 1967 sirvieron de argumentos para invocar al precepto jurídico que permitía la proliferación de armas y la censura, la restricción de la libertad de reunión, el arresto por simple sospecha y la violación a la propiedad privada. Sin embargo, su aplicación no fue sepultada con la muerte de Nasser y trascendió con la elección y el asesinato del presidente Anwar Sadat en 1970 y 1981, así como con su renovación cada tres años durante la presidencia de Hosni Mubarak hasta 2011[2].

Este recorrido histórico por Egipto refleja la magnitud del impacto de un legado, hoy dominado por el presidente Abdelfatah El Sisi[3]. En la actualidad, en Egipto no sólo se violan los derechos y libertades, se fomenta la corrupción política y la desigualdad, sino que también se elogia a los cuerpos policiacos, el ejército y la práctica voraz de la violencia contra su pueblo; se observa una sociedad egipcia que vive en un Estado represivo y sufre la peor crisis de derechos humanos[4]. Y pese a la situación, se designó que este sería el país sede del evento que tocaría la emergencia ambiental y sus intersecciones.

De todos los grandes contaminantes que contribuyen a la crisis climática, el ejército es quizás el más intencionadamente invisibilizado. De acuerdo con Neta Crawford[5], en su análisis, existen grandes fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) vinculadas a las actividades bélicas, las cuales son orquestadas por los ejércitos de todo el mundo, generadores de entre 5 y 6 % de todas las emisiones de carbono. En 2022, el 66 % de las misiones militares de la Unión Europea estuvieron relacionadas con la extracción de combustibles fósiles, y mientras el 35 % de la población mundial concentra 67 % de las emisiones de dióxido de carbono, el 82 % pertenecen al gasto militar.[6] Estos datos revelan una dinámica de destrucción y exterminio desigual.

 Dentro de la COP27 en Egipto, los “partidos” que dictaron la toma de decisiones de la conferencia pasaron dos semanas pregonando sus supuestas soluciones “verdes” al calentamiento global y la acidificación de los océanos. De forma conveniente se derramó mucha tinta y se pronunciaron palabras vacías sobre la reducción de la huella de carbono de las grandes empresas[7], esto mientras los Estados guardaban un conveniente silencio sobre los proyectos militarizados que priorizan financieramente para obtener y mantener su poder imperial.

La evidencia es contundente, las corporaciones militares en cualquier país han incurrido en graves violaciones a los derechos humanos. Al inicio de la conferencia, las autoridades egipcias arrestaron a cientos de activistas contra el cambio climático en un amplio operativo destinado a reprimir el disenso[8]. Las autoridades también publicaron pautas que establecieron que las manifestaciones solo estarían permitidas en zonas designadas y que se debían informar de su realización con 36 horas de anticipación durante la celebración de la COP27.

La contención violenta ejercida por el gobierno de Egipto sobre el activismo ambiental salió a relucir con los testimonios de participantes de esta convención. Se denunció que activistas y representantes de la sociedad civil fueron objeto de intimidación, acoso y vigilancia, a través de herramientas de represión como la presencia de la policía militar con fusiles de asalto en la entrada del recinto de la cumbre, pero también de a través de investigaciones penales injustificadas, detenciones arbitrarias, citaciones para interrogatorios coercitivos, amenazas de cerrar organizaciones independientes, prohibiciones de viajar y otras medidas restrictivas.

La supremacía militar ha sido identificada como un obstáculo para la gobernanza climática a nivel internacional, esta debe ser pensada con base en los valores de la tradición democrática y de su capacidad para generar la participación significativa de los actores en un dominio de política pública, los grandes foros internacionales con una orientación normativa de gobernanza adecuada, a diferencia de los de militarización, buscan romper las asimetrías que generan verticalidad en la interacción entre los actores, cosa que no ocurrió antes y durante la COP27.

Naciones Unidas debe cambiar su perspectiva estatocéntrica a una perspectiva interseccional, en la que la crisis climática y la militarización deben ser vistas como una problemática de igual magnitud. El mundo se encuentra bajo lo que hoy en día son daños inminentes que escalonadamente no tendrán solución. Los foros internacionales como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del año pasado, sólo demuestran que discutir las problemáticas es lo que menos importa, y menos la planeación correcta de los mismos eventos.

Es necesario buscar formas de gobernanza que reconozcan la multiplicidad de escalas, contextos, actores, perspectivas y futuros posibles, pero que, además, garanticen un grado suficiente de integración, coherencia y estabilidad para llevar a cabo acciones coordinadas que promuevan soluciones colectivamente deseables a los problemas ambientales y climáticos reales.

Colocar la emergencia de detener la militarización como parte central de la discusión internacional es, de igual forma, fundamental, recalcando que los escenarios planteados por las estrategias militares son una entre muchas posibilidades de destrucción, lo que implica que la factibilidad de reorganizar la vida de manera justa y sostenible dependerá en gran medida de la capacidad colectiva de frenar estas dinámicas.

Referencias:


[1] Véase en Amira, Abo El-Fetouh, ‘’La militarización del Estado en Egipto’’. [en línea], 2018, Dirección URL: https://www.monitordeoriente.com/20180327-la-militarizacion-del-estado-en-egipto/  [Consultado el 21 de marzo del 2023].

[2] Véase Ibídem

[3] Véase Ibídem

[4] Véase en José Sánchez,  ‘’De la esperanza a la represión: El interminable ‘estado de emergencia’ en Egipto’’ [en línea], 2022, Dirección URL: https://repositori.upf.edu/bitstream/handle/10230/41646/SanchezGarcia_win_espe.pdf?sequence=1&isAllowed=y [consultado el 24 de marzo del 2022].

[5] Maritza Islas Vargas, ‘’Militarización y cambio climático: una mancuerna peligrosa’’ [en línea], México, 2023, Dirección URL: https://medioambiente.nexos.com.mx/militarizacion-y-cambio-climatico-una-mancuerna-peligrosa/ [consultado el 21 de marzo del 2023].

[6] Véase Ibídem

[7] Véase Ibídem

[8] Véase en Amnistía Internacional, ‘’Egipto: Las declaraciones sobre la COP27 significan restricciones al activismo’’ [en línea], 2022, Dirección  URL: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2022/07/egypt-statements-on-cop27-imply-restricting-activism [consultado el 22 de marzo del 2023].

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