La ideología Zuche de la República Democrática de Corea como fundamento del programa militar norcoreano: una reestructuración al concepto hegemónico de seguridad

Daniel Eduardo Cedillo Hernández

DPRK360.COM. (2020). Torre Juche de noche. Recuperado de: https://dprk360.com/inside-north-korea/juche-tower/1047/ 

[…] se puede considerar que el líder de los

ejércitos es el árbitro del destino de la gente,

el hombre de quien depende que

la nación esté en paz o en peligro

Sun Tzu


Desde inicios del siglo XX, el sistema internacional se vió envuelto en conflictos que involucraron a la mayoría de actores internacionales que, ya sean de escala local o global, modificaron las estructuras políticas, económicas y de seguridad en las agendas de los Estados. Con el surgimiento paulatino del sistema bipolar derivado de la confrontación de Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Soviética (URSS) al finalizar las guerras mundiales, el escenario pasó a convertirse en un enfrentamiento indirecto entre las hegemonías capitalista y socialista. Cada una de las partes buscaba cubrir al mundo bajo estándares hegemónicos que respondían a intereses propios y que buscaban afianzarlos mediante la extensión de sus zonas de influencia.

El choque de ambos bloques influyó indirectamente en la creación de la República de Corea y la República Popular Democrática de Corea, sobre todo producto de una guerra entre las partes. El conflicto resultó en la firma de un armisticio y con un resultado diferente para cada Estado. Por un lado, Corea del Sur se adscribió al sistema capitalista que estimuló una apertura al comercio internacional, convirtiéndose en una de las economías más fuertes de Asía. Por otro lado, Corea del Norte alineó su política e ideología en los principios marxistas-leninistas de la URSS creando la ideología Zuche como un modelo de desarrollo diferente, así como también como una justificación teórica al gobierno autocrático del líder Kim Il Sung.[1]

La política aislacionista impuesta por el líder norcoreano fue vista al exterior como una forma de subdesarrollo provocando que Corea del Norte fuera considerado como bárbaro o arcaico al ser visto como un “otro” o ajeno a lo establecido en las dinámicas internacionales, esto en buena medida a que no cuentan con los elementos necesarios desde la visión occidental. Por esta razón, el objetivo es presentar la ideología Zuche -o también denominada Juche 주체 de Corea del Norte como una alternativa de desarrollo político, económico y de seguridad impuesta por los Estados hegemónicos con el objetivo de alcanzar autonomía.

La Ideología Zuche: el gran legado para Corea del Norte

Con la intención de no depender de otros Estados y asegurar el desarrollo de la política norcoreana, el líder Kim Il Sung expresó en 1955 la idea del Zuche en un discurso intitulado “Acerca del establecimiento de la autoconfianza y la erradicación del dogmatismo y formalismo en los proyectos ideológicos”[2] ante el Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte -KWP-. La definición del concepto Zuche, desde entonces, devino complejo por las múltiples traducciones e interpretaciones que se le dan: confianza, independencia, autarquía, etc. No obstante, aquí se retoman  las raíces del concepto que dictan: “la idea de que el coreano es el propio dueño de su destino y apela a ese sentimiento”.[3]

En palabras de Kim Jong Il, “la posición del Zuche con respecto al mundo son genuinamente revolucionarios porque permiten al hombre transformar el mundo y forjar su propio destino de manera independiente, creadora y consciente”.[4] Como fundamento, es importante destacar que los principios del Zuche se cimentan en tres sectores: la independencia en la política, la autosuficiencia en la economía y la autodefensa en la salvaguardia nacional. Así, tomando estos principios, el gobierno norcoreanobasó toda su política exterior, posición que serviría más tarde como explicación a la cristalización de un aislamiento hacia el mundo.

En lo referente a la independencia política y la autodefensa -que es lo que incumbe a este articulo- Corea del Norte es clara en su posición de poner un fin al servilismo hacia las potencias hegemónicas que habían tenido desde siglos atrás (haciendo énfasis en el imperialismo estadounidense). El líder señala que si se vuelve a caer en el servilismo al exterior sería un fracaso en el camino a la construcción de la nación[5]; por ello, para que el Zuche logre consumar totalmente como un ideario a la defensa nacional, es necesario un sistema defensivo con la construcción de una industria bélica propia.[6] Así pues, considerando el pasado de la península coreana que históricamente fue dominada por potencias hegemónicas por el interés en sus recursos y su posición geográfica, la autodefensa de Corea del Norte se volvió el principal objetivo de su política desde Kim Il Sung hasta Kim Jong Un.

Desde la década de los años sesenta, la planificación del programa militar con el Zuche como pilar fue pensado para traer beneficios tanto para la política interna como la externa. La posesión de armas nucleares le dotaría al gobierno un nivel de prestigio y peso ante el sistema internacional para dejar de tener relaciones asimétricas con los demás actores y ser tratado como un igual.[7] De igual manera, el poder militar actuaría como una herramienta legitimadora para el régimen autocrático y para perpetuar su poder bajo el sistema “suryong” que enaltece las figuras de la familia Kim como líderes supremos, entidades divinas o como un padre que cuida de todos sus hijos.[8]

Ideología Zuche en el mandato de Kim Jong Un

Aunque el contexto internacional es distinto al de unas décadas de gobierno de Kim Il Sung, el régimen actual con Kim Jong Un ha logrado mantener vigente el Zuche como piedra angular para su política exterior tomando el desarrollo nuclear como un aspecto esencial para mantener a flote a la propia dinastía. Prueba de ello es que el gobierno norcoreano ha disparado 14 misiles balísticos de corto alcance y dos intercontinentales en lo que va de este año.[9]

El hecho de que Corea del Norte invierta en su programa nuclear y lo mantenga como prioridad de su política exterior, proyecta cierta preocupación de Kim Jong Un por el mantenimiento de la ideología Zuche ante el escenario convulso al que se enfrenta. Por lo tanto, las pruebas balísticas y las exhibiciones del desarrollo del arsenal militar por medio de desfiles, fungen como un respaldo para la prevención de amenazas a su soberanía manteniendo al régimen como un actor importante en el escenario internacional.

Conclusión

El alcance del Zuche llegó a ser tan fuerte que logró convertirse en el máximo pilar para la construcción del Estado norcoreano consiguiendo el anhelado reconocimiento ante el sistema internacional como un Estado sólido tanto para la diplomacia como para la confrontación directa. Sin embargo, la política de disuasión aplicada por Corea del Norte, más allá de convertirlo a un actor poderoso en las relaciones internacionales, se le expone y produce como un actor inestable que es visto como una amenaza por los demás actores al poner en riesgo a toda la población por su posesión de armas y constantes ensayos balísticos.

Es verdad que el Zuche ayudó a entender las motivaciones detrás de la dinastía Kim, quitando etiquetas negativas que se habían impuesto bajo un discurso hegemónico por las potencias para verle simplemente como un fenómeno a estudiar. La intención no es apoyar o cancelar la posición de Corea del Norte, sino exponer que hay un abanico gigantesco de visiones diferentes a la seguridad y el desarrollo que fue difundido por los hegemones.

FUENTES DE CONSULTA:

Arias Sánchez, M. del C. Programa nuclear de Corea del Norte, ¿un riesgo real para la seguridad internacional? [en línea]. 2019. InterNaciones, (16), 63-89. URL: https://bit.ly/2M5Ve63.  [Consultado el 7 de abril de 2023]

KBS WORLD RADIO, la ideología “Juche” (autoconfianza), [en línea], Todo sobre las Coreas. s/f. URL: https://world.kbs.co.kr/special/northkorea/contents/archives/supreme_leader/ideology.htm?lang=s . [Consultado el 7 de abril de 2023]

Mancilla Azargado, P. de L.. La búsqueda de autonomía internacional a través del desarrollo del pensamiento político: la ideología Juche en la República Popular Democrática de Corea. [en línea]. 2022. Estudios internacionales. Santiago. 54(201). URL: https://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2022.61310. [Consultado el 7 de abril de 2023]

Naciones Unidas. Algunos misiles lanzados por Corea del Norte son capaces de llegar a casi cualquier punto del mundo. Noticias ONU. 2023. URL: https://news.un.org/es/story/2023/03/1519517. [Consultado el 7 de abril de 2023]

Zong Il, Kim. Sobre la idea Zuche, [en línea], Ediciones en lenguas extranjeras, Pyongyang, Corea,  1989. URL: https://www.marxists.org/espanol/kim/kim-jong-il-idea-juche.pdf. [Consultado el 7 de abril de 2023]


[1]KBS WORLD RADIO, la ideología “Juche” (autoconfianza), [en línea], Todo sobre las Coreas, s/f, URL: https://world.kbs.co.kr/special/northkorea/contents/archives/supreme_leader/ideology.htm?lang=s.  [Consultado el 7 de abril de 2023]

[2] Ibid.

[3] Pamela de Lourdes Mancilla Azargado. La búsqueda de autonomía internacional a través del desarrollo del pensamiento político: la ideología Juche en la República Popular Democrática de Corea. [en línea], Estudios internacionales, Santiago, 54(201), 2022, p. 20, URL: https://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2022.61310 . [Consultado el 7 de abril de 2023]

[4] Kim Zong Il. Sobre la idea Zuche, [en línea], Ediciones en lenguas extranjeras, Pyongyang, Corea,  1989. URL: https://www.marxists.org/espanol/kim/kim-jong-il-idea-juche.pdf. p.14  [Consultado el 7 de abril de 2023].

[5] Ibid. p. 42

[6] Ibid. p.54-55.

[7] María del Carmen Arias Sánchez. Programa nuclear de Corea del Norte, ¿un riesgo real para la seguridad internacional?. 2019. https://bit.ly/2M5Ve63  p.65.  [Consultado el 7 de abril de 2023]

[8] La adoración a los grandes líderes como padres de la nación se puede visualizar en el momento del fallecimiento del líder Kim Il Sung o Kim Jong Il donde la población se ahogó en lágrimas y sollozos desgarradores lamentando la partida de su Líder Supremo.

[9] Naciones Unidas. Algunos misiles lanzados por Corea del Norte son capaces de llegar a casi cualquier punto del mundo. [Consultado el 7 de abril de 2023]. 2023. Recuperado de: https://news.un.org/es/story/2023/03/1519517

La disponibilidad de armas de fuego en México

Dulce Alicia Torres Hernández

Fotografía: ALMOMENTO.MX

La disponibilidad de armas de fuego en México es una problemática que incrementa los índices de violencia y criminalidad. Debido a la cantidad de armas ilícitas que ingresan al país desde los Estados Unidos, el tráfico de armas se ha convertido en una tarea central de la política exterior mexicana. El reto más grande que abarca el estudio de este fenómeno es la inexistencia y/o falta de acceso a estadísticas oficiales, no obstante, con los datos que se tienen a disposición se muestran gráficas que permiten entrever la magnitud del problema. 

Un ejercicio imprescindible para dimensionar esta problemática es contrastar las tasas de homicidios dolosos y homicidios dolosos cometidos con arma de fuego. En la Gráfica 1 se observa que la tendencia de los homicidios está marcada por aquellos cometidos con arma de fuego. Tan solo en 2022, 69.49% de los homicidios dolosos fueron cometidos con un arma de fuego[1]

Gráfica 1

Elaboración propia con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Según el Estudio Mundial sobre el Tráfico de Armas de Fuego solo existen dos principales corrientes transnacionales con un volumen muy grande de tráfico de armas: una en Medio Oriente y otra en América del Norte (UNODC, 2020, p. 8). En México, anualmente ingresan entre 213 mil y 230 mil armas de fuego de manera ilícita, de acuerdo con Fabián Medina[2](2020, p. 183).

Por otra parte, un informe de Small Arms Survey estima que, en 2017, México poseía un total de 16 millones 800 mil armas de fuego legales e ilegales en poder de civiles (Karp, 2018, p. 4). Si a esto se le resta la cantidad de armas de fuego registradas legalmente ante la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el mismo año da como resultado un total de 16 millones 673 mil 460 armas de fuego ilícitas en posesión de civiles. 

Gráfica 1

Elaboración propia con base en los datos abiertos del Gobierno de la República. 

Respecto a las armas ilícitas utilizadas para cometer crímenes en México, Medina comenta que provienen en un 41% de Texas, en un 19% de California, en un 15% de Arizona y en un 25% del resto de los Estados Unidos (2020, p. 186). El medio por el que se obtienen estas armas es principalmente la compra “hormiga”[1], la cual se fortalece ante los débiles mecanismos de control de las más de 60 mil tiendas de armas en los Estados Unidos (Moreno, 2016) y la realización de Gun Shows sin protocolos de seguridad. 

En México, los Censos Nacionales de Procuración de Justicia Federal y Estatal ofrecen cifras de las armas aseguradas por las distintas autoridades. Hasta 2020 los censos mostraban cifras diferentes, lo cual pone en evidencia la necesidad de mejorar el registro y clasificación. No obstante, a partir del último año se muestran estadísticas homologadas, tomando como base los registros de la Fiscalía General de la República y de las Fiscalías y Procuradurías estatales. 

Como se observa en la Gráfica 3, en 2021 fueron aseguradas 20 mil 87 armas de fuego a nivel nacional, cifra que aumentó en comparación con años anteriores. A nivel estatal, Guanajuato fue quien aseguró más armas de fuego por cada 100 mil habitantes (26.69), seguido de Quintana Roo (21.47), el Estado de México (20.29), Baja California (17.30) y Nuevo León (14.37). Aunque se podría pensar que los estados en donde más se aseguran armas de fuego son aquellos ubicados en la línea fronteriza con el país del norte, no necesariamente sucede así. 

Gráfica 3.

Elaboración propia con base en datos del Censo Nacional de Procuración de Justicia Federal y del Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal. 
Nota. El total de armas de fuego incluye armas cortas, armas largas y no especificadas. 

Lo mismo ocurre con los homicidios dolosos cometidos con arma de fuego. En el Mapa 1 se muestra la tendencia de los estados ubicados al occidente y centro-norte del país de poseer altas tasas de homicidios cometidos con arma de fuego. Por entidad federativa, en 2022, Colima fue quien obtuvo la tasa más alta (82.86), seguido de Zacatecas (49.32) y Baja California (43.30).

Mapa 1. Tasas de homicidios dolosos cometidos con arma de fuego por cada 100,000 habitantes en 2022, por entidad federativa

Elaboración propia con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

Estas mismas regiones del occidente y centro-norte del país se observan también en la cantidad de delitos ocurridos con portación de arma de fuego. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), en 2021, de los 15.6 millones de delitos estimados donde la víctima estuvo presente, los delincuentes portaban un arma de fuego en el 25.9% de los casos (INEGI, 2022). Observando la Tabla 1, se puede decir que ante un delito es más probable que la víctima se enfrente a un arma de fuego en el Estado de México que en cualquier otra entidad federativa. 

Tabla 1.

Elaboración propia con base en estimaciones de la ENVIPE 2022 y población del INEGI.

Las armas de fuego potencializan la violencia y la comisión de distintos delitos. Para el caso de los homicidios el ejemplo es evidente, la posibilidad de que una persona prive de la vida a otra solo apretando un gatillo incrementa exponencialmente el riesgo en comparación con el uso de cualquier otro objeto o fuerza física. No obstante, las armas también juegan un rol fundamental en las amenazas e intimidación. 

En el actual gobierno se ha enfrentado al tráfico de armas por medio del Entendimiento Bicentenario, la demanda a empresas armamentistas en Estados Unidos, el reciente acuerdo de una campaña binacional sobre el fentanilo y armas de fuego, y la continuación de la campaña de canje de armas; aunque esta última ha tenido menores resultados[4]. Sin embargo, además de esto, es necesario que el gobierno fortalezca sus controles internos de seguridad y la tecnología en sus fronteras, así como el compromiso con la transparencia y el acceso a la información. 

[1] El resto se cometieron con un arma blanca u otro elemento.

[2] Antiguo jefe de la oficina del canciller de Relaciones Exteriores.

[3] Georgina Olson explica que “los cárteles contratan a ciudadanos estadounidenses, muchas veces de origen mexi­cano, que actúan como compradores hormiga y adquieren legalmente armas de asalto de cinco en cinco o de diez en diez. Después, el comprador hormiga u otra persona contratada por las organizaciones criminales pasa las armas a México a través la frontera” (2012, p. 55). La manera en la que las armas pasan la frontera puede ser por vehículo, ingresos peatonales, por aire e incluso túneles (Medina, 2020, p. 186). 

[4] Durante el primer año de la administración (2019) se canjearon 7,146 armas de fuego, no obstante, para 2020 y 2021 la cantidad descendió drásticamente a 1,662 y 1,167 armas, respectivamente. Finalmente, en 2022, se canjeó un total de 6,168 armas.

Fuentes de consulta:

Datos abiertos del Gobierno de la República. Licencias particulares individuales de portación de armas de fuego vigentes, por entidad federativahttps://datos.gob.mx/busca/dataset/licencias-particulares-individuales-de-portacion-de-armas-de-fuego-vigentes-por-entidad-federat

Datos abiertos del Gobierno de la República. Armas registradas por diferentes motivos. https://datos.gob.mx/busca/dataset/armas-registradas-por-diferentes-motivos

Datos abiertos del Gobierno de la República. Campaña de canje de armas de fuego. https://datos.gob.mx/busca/dataset/campana-de-canje-de-armas-de-fuego

INEGI. Censo Nacional de Procuración de Justicia Federal (CNPJF). https://www.inegi.org.mx/programas/cnpj/2022/

INEGI. Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal (CNPJE). https://www.inegi.org.mx/programas/cnpje/2022/.

INEGI. (2022). Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). https://www.inegi.org.mx/programas/envipe/2022/.

Karp, A. (2018). Estimating Global Civilian-Held Firearms numbers. Small Arms Survey. https://www.smallarmssurvey.org/sites/default/files/resources/SAS-BP-Civilian-Firearms-Numbers.pdf.

Medina, F. (2020). Radiografía del tráfico ilícito de armas en México. Revista Mexicana de Política Exterior.https://revistadigital.sre.gob.mx/index.php/rmpe/article/view/128/114.

Moreno, G. 4 veces más tiendas de armas que McDonalds en EE. UU. Statista. https://es.statista.com/grafico/5054/4-veces-mas-tiendas-de-armas-que-mcdonalds-en-ee-uu/#:~:text=De%20lo%20que%20no%20se,de%20supermercados%2C%20Starbucks%20y%20McDonalds.

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). (2020). Estudio Mundial sobre el Tráfico de Armas de Fuego. https://www.unodc.org/documents/firearms-protocol/2020/Global_Study_Ex_Summary_es.pdf.

Olson J., G. (2012). El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México. En Atlas de la Seguridad y la Defensa de México, CASEDE. https://www.casede.org/PublicacionesCasede/Atlas2012/GEORGINA_OLSON.pdf

SESNSP. Incidencia delictiva del fuero común. https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/incidencia-delictiva-299891?state=published.

La militarización de África por parte de empresas de seguridad privada

Rodrigo Sandoval Rosas

Fotografía: The política room. (2023).

A partir del final de la Guerra Fría y con los efectos derivados de la globalización apoderándose del mundo entero, se profundizó la internacionalización de las economías y los modos del ejercicio soberano del Estado en la economía y la sociedad. La difusión del poder aparejado al proceso de internacionalización llevó también a la delegación de la autoridad en agentes e instituciones privadas que modificaron por completo la idea tradicional de seguridad que históricamente estaba delegada a la estatalidad.

En este sentido, la idea de seguridad durante el siglo XX había sido determinada por su carácter estatocéntrico, es decir, un momento en donde “se privilegia la seguridad de los Estados sobre el de sus gobernados, […] motivados [además] por el poder frente a los demás Estados” (Lozano, 2020, pp.110-111). En dicho enfoque, la acumulación de poder y el temor generado por el “exterior” mantenía un ordenamiento dentro y fuera del Estado. 

Iniciado el siglo XXI, la primacía de la teoría realista en los temas de seguridad se vió relegada y se comenzó a privilegiar al liberalismo como teoría determinante para el sistema internacional. Según explica Lozano (2020), para los liberales, la seguridad es de carácter colectiva, proveniente de las capacidades institucionales, diplomáticas, democráticas, comerciales, así como de otras herramientas que conlleven a una cooperación internacional (p. 113). Dichos arreglos brindan armonía y privilegian la paz sobre la guerra al estar interconectados todos en un mundo de trabajo y colaboración mutua.

De este modo, la inserción de nuevas instituciones internacionales y las formas de hacer cooperación también han visto cambios en la forma de la soberanía del Estado, especialmente en el continente africano, donde, por medio de la privatización y la influencia de las empresas transnacionales se han modificado las instancias públicas. Estas modificaciones se han manifestado a través de la disgregación del poder de decisión, el otorgamientos de primacía a la legitimidad exterior por sobre la interior, así como otros fenómenos derivados de la privatización.

A pesar de que en todo el mundo la competencia de las empresas transnacionales se ha presentado por “igual”, lo cierto es que ha penetrado de manera diferenciada en los países catalogados como “desarrollados”, generalmente caracterizados por tener un Estado de mayor capacidad para mantener la seguridad dentro de sus fronteras. De manera opuesta, aquellos países “subdesarrollados” son presentados a partir de la poca capacidad para mantener seguras las necesidades de seguridad de su población y de las empresas que llegan al país en cuestión. 

Este es el caso de Mozambique, explica Hibou (2013), pues el control del valor aduanero se privatizó en favor de una empresa de vigilancia y su poder se ha extendido a labores de evaluación y cobro de los derechos de entrada (la empresa Crown Agence). Además, las empresas privadas, a menudo extranjeras, imponen ellas mismas el respeto a la ley y los reglamentos a seguir, recurriendo a métodos violentos y a elementos de seguridad privada (p. 20). Estos procesos, sin duda, evidencian la forma en que se interviene sobre lo que tradicionalmente se entendía como el ejercicio de la soberanía del Estado. 

El caso de Magreb ha sido distinto. En esta área, encontramos una forma diferente de llevar la penetración privada del extranjero, pues ocurre un “doble proceso de privatización, [que] se gestiona proporcionando al poder un dominio a la vez directo (mediante el ejército) e indirecto (mediante las compañías de vigilancia privadas)” (Hibou, 2013, pp. 29-30). Esto se explica con un intercambio de poderes entre las élites de poder, el Estado y grupos armados.

Al igual que los anteriores casos, se ha estado replicando en toda África el mismo patrón de privatización: mediante el uso de prestanombres y de intermediarios privados, instituciones gubernamentales, inversiones, etc. (Hibou, 2013, p. 76). Ello ha dejado en evidencia la capacidad limitada de los llamados países “subdesarrollados”  para responder ante los procesos privatizadores, siendo ampliamente susceptibles a la sumisión a las voluntades externas.

La privatización en el territorio africano ha desencadenado un efecto de violencia en la población, debido al descuido de los intereses de la población civil por privilegiar los intereses de los poderosos. La creación de grupos armados se presume se debe a la ineficiencia y corrupción institucional, provocando que todo ente ajeno al Estado no se encuentra sometido o con obligación frente a la población civil, una responsabilidad histórica vinculada al Estado. Por ello, cualquier otro organismo que disponga dar orden en un territorio soberano no estaría más que violentando la autoridad de la propia población.

En resumen, la seguridad se ha delegado a entes diferentes al Estado que están lejos de tener una responsabilidad con la población civil. De manera paralela, esto ha dado como resultado la pérdida de su soberanía y, en este caso, en la pérdida de poder para mantener el orden en su territorio dada su ineficacia para mantener el control. 

La seguridad se ha redefinido al contemplar nuevos actores y nuevas maneras de concebirla para un Estado insertado en un contexto globalizado. Sin duda, uno de los mayores retos del siglo XXI se halla en repensar a la seguridad contemplando a los actores y factores que determinan al sistema internacional. 

Fuentes:

  • Hibou, B. (2013). Análisis de la formación continua del Estado En De la privatización
    de las economías a la privatización de los Estados 
    (pp. 15-53). México: FCE.
  • Hibou, B. (2013). Historicidad y especificidad de la privatización del Estado En De la privatización de las economías a la privatización de los Estados. (pp. 72-86). México:
    FCE.
  • Lozano, A. (2020). La seguridad desde las teorías de Relaciones Internacionales. En
    Alberto Lozano & Abelardo Rodríguez (Coord.) Seguridad y asuntos internacionales: Teorías – Dimensiones – Interdisciplinas – Las Américas – Amenazas – Instituciones – Regiones – Política Mundial (pp. 109-122). México: siglo veintiuno.

La amenaza de la (re) militarización en Argentina: retos, procesos y cambios estructurales en la agenda política

Diana Karen Vigueras Gutiérrez

Foto: Shutterstock.com

La historia de la mayoría de los países en América Latina se encuentra marcada por la violencia y el uso de la fuerza para ejercer control social, político e incluso económico. Hoy, este panorama parece no haberse modificado del todo. En Argentina, se percibe una profunda relación entre la incorporación de las fuerzas militares en tareas de seguridad pública y el consecuente avance de la militarización de la seguridad. En este sentido, la “remilitarización” representa riesgos para los procesos de democratización, amenazando la vida, así como los derechos humanos del conjunto de la sociedad.

En 1983, la situación política y social del país atravesó un cambio que permitió el retorno de la democracia después de años de haber estado bajo la dictadura cívico-militar del general Jorge Rafael Videla. Durante este periodo dictatorial (1976-1983), se buscó disciplinar a los sectores populares, reorganizar a la sociedad y la economía argentina, así como evitar el avance del socialismo en la región. Para lograr que el Proceso de Reorganización Nacional tuviera éxito, se implementaron medidas violentas como la represión ilegal, desaparición forzada, prohibición de protestas y movilizaciones, disminución de los impuestos a las importaciones, reducción del déficit fiscal y el aumento de préstamos del exterior, entre otras (Otamendi, et al., 2019).

En la década de los ochenta, como parte de la transición democrática en Argentina, “se dictaron leyes por consenso que prohibían la actuación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior, limitándose su uso ante agresiones de origen externo” (Otamendi, et al., 2019). Resulta ilustrativo que en 1988 se aprobó por unanimidad la Ley de Defensa N.º 23.554, con el fin de fortalecer la democracia ante la insubordinación militar. Dicha norma establecía “la supremacía civil sobre las fuerzas armadas, delimitaba las funciones de defensa a acciones de orden externo y excluía a los militares de misiones de orden público” (Diamint y Santos, 2007). Posteriormente, la Ley de Seguridad Interior N.º 24.059, promulgada en 1992, señalaba la desmilitarización de la seguridad interior, excluyendo a las Fuerzas Armadas del sistema de seguridad y de la tarea policial.

El papel de este organismo se vio drásticamente afectado, sus recursos se redujeron y se le limitó a sólo a apoyo logístico. Es importante mencionar que, la estructura militar argentina “tenía un presupuesto de un país en guerra (el 5% del PBI estaba destinado a las Fuerzas Armadas, pero ese financiamiento no se adecuaba a las funciones de un ejército en democracia” (Diamint y Santos, 2007). 

Las normas mencionadas anteriormente prohibían que las fuerzas armadas realizaran tareas de inteligencia interna, lo que derivó en un progresivo deterioro de su capacidad operativa. No obstante, actualmente se ha observado un aumento de la securitización debido a las coyunturas internacionales y regionales, las cuales se encuentran relacionadas con nuevos desafíos que ponen en riesgo la seguridad nacional, tales como las crisis económicas y migratorias, el crimen organizado, el narcotráfico, la violencia, etc. En este contexto, se demuestra que el proceso de “desmilitarización del Estado, comenzó a revertirse en los inicios del siglo XXI, con un ejercicio de soberanía donde la Gendarmería y las Fuerzas Armadas tendrían un lugar destacado” (Frederic, 2020).

Se vislumbra entonces “una ventana de oportunidad para las Fuerzas Armadas, deseosas de recuperar parte del terreno que cedieron paulatinamente en favor del poder civil” (Verdes-Montenegro, 2019). Este fenómeno representa riesgos y peligros para la ciudadanía y las propias instituciones estatales, pues el predominio de lo militar sobre lo político conlleva una serie de efectos que juegan con la estabilidad democrática.

La historia de la militarización como instrumento de la defensa nacional en el Cono Sur se percibe con efectos negativos, ya que su implementación tiende a recrudecer y aumentar las situaciones de violencia, sumando una gran cantidad de casos de violaciones a los Derechos Humanos perpetrados por las propias fuerzas militares. Aunado a esto, se reconoce que las fuerzas armadas llegan a “desarrollar vínculos con las economías ilegales, e incluso a ser parte de las redes de narcotráfico y del contrabando de armas que supuestamente deberían combatir” (Otamendi, et al., 2019), lo cual desprestigia su papel como actor protector de manera constante e irreversible.

En suma, el rechazo a las Fuerzas Armadas en Argentina como responsable de la seguridad interior responde a la historia represiva y genocida de la ultima dictadura, pero recientemente su esfera ha ido ganando terreno gracias al impulso de actores políticos y mediáticos con agendas conservadoras. El resultado más evidente fue que en 2018, durante el mandato de Mauricio Macri, se firmó el decreto 683/18, el cual eliminó la restricción del accionar de las Fuerzas Armadas que estipulaba la Ley de Defensa N.º 23.554 y amplió su margen de acción (Gobierno de Argentina).

Hoy en día, se da la incorporación de fuerzas militares en tareas de seguridad pública en complemento o a la par con las fuerzas policiales. Sin embargo, esta transición ha demostrado ser no sólo ineficaz en términos de reducción de los delitos y de las violencias para los cuales se supone que está dirigido, “sino que es […] contraproducente y peligroso en términos del incremento de muertes violentas, desapariciones y violaciones a los Derechos Humanos, tal como lo advierte el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” (Otamendi, et al., 2019).

Las experiencias previas en el país son muestra clara del riesgo que se corre con el avance de la “remilitarización”, la cual se inserta en una lógica estatal por liberar al gobierno de sus tareas a efectivos de fuerzas de seguridad federales, es decir, Prefectura Naval y Gendarmería Nacional en el caso particular argentino. 

Fuentes consultadas

Diamint, R., Santos, L. (2007) Política de Seguridad Internacional Argentina. Encrucijadas para la cooperación regional. Recuperado el 28 de abril del 2023, de: https://library.fes.de/pdf-files/bueros/chile/04463.pdf

Frederic, S. (2020) Crisis de soberanía y militarización de la frontera norte. La fragilidad estatal ante la amenaza de los crímenes organizados en Argentina. Recuperado el 29 de abril del 2023, de: https://www.redalyc.org/journal/4763/476368270002/html/

Gobierno de Argentina. Ley 24059/1991. Recuperado el 29 de abril del 2023, de: https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-24059-458/actualizacion

Gutiérrez, R. (2021) Argentina, a 45 años de un golpe de Estado devastador. Recuperado el 27 de abril del 2023, de: https://www.gaceta.unam.mx/argentina-a-45-anos-de-un-golpe-de-estado-devastador/

Otamendi, A., Zajac, J., Guemureman, S. (2019) La re-militarización de la seguridad interior en Argentina: Una amenaza para los Derechos Humanos y la vida de los jóvenes. Informes de Coyuntura, núm. 8. Recuperado el 27 de abril del 2023, de http://iigg.sociales.uba.ar/wp-content/uploads/sites/22/2019/10/Ic8.pdf

Verdes-Montenegro, F. (2019) La (re)militarización de la política latinoamericana. Origen y consecuencias para las democracias de la región. Recuperado el 28 de abril del 2023, de: https://www.fundacioncarolina.es/wp-content/uploads/2019/09/DT_FC_14.pdf