La militarización de África por parte de empresas de seguridad privada

Rodrigo Sandoval Rosas

Fotografía: The política room. (2023).

A partir del final de la Guerra Fría y con los efectos derivados de la globalización apoderándose del mundo entero, se profundizó la internacionalización de las economías y los modos del ejercicio soberano del Estado en la economía y la sociedad. La difusión del poder aparejado al proceso de internacionalización llevó también a la delegación de la autoridad en agentes e instituciones privadas que modificaron por completo la idea tradicional de seguridad que históricamente estaba delegada a la estatalidad.

En este sentido, la idea de seguridad durante el siglo XX había sido determinada por su carácter estatocéntrico, es decir, un momento en donde “se privilegia la seguridad de los Estados sobre el de sus gobernados, […] motivados [además] por el poder frente a los demás Estados” (Lozano, 2020, pp.110-111). En dicho enfoque, la acumulación de poder y el temor generado por el “exterior” mantenía un ordenamiento dentro y fuera del Estado. 

Iniciado el siglo XXI, la primacía de la teoría realista en los temas de seguridad se vió relegada y se comenzó a privilegiar al liberalismo como teoría determinante para el sistema internacional. Según explica Lozano (2020), para los liberales, la seguridad es de carácter colectiva, proveniente de las capacidades institucionales, diplomáticas, democráticas, comerciales, así como de otras herramientas que conlleven a una cooperación internacional (p. 113). Dichos arreglos brindan armonía y privilegian la paz sobre la guerra al estar interconectados todos en un mundo de trabajo y colaboración mutua.

De este modo, la inserción de nuevas instituciones internacionales y las formas de hacer cooperación también han visto cambios en la forma de la soberanía del Estado, especialmente en el continente africano, donde, por medio de la privatización y la influencia de las empresas transnacionales se han modificado las instancias públicas. Estas modificaciones se han manifestado a través de la disgregación del poder de decisión, el otorgamientos de primacía a la legitimidad exterior por sobre la interior, así como otros fenómenos derivados de la privatización.

A pesar de que en todo el mundo la competencia de las empresas transnacionales se ha presentado por “igual”, lo cierto es que ha penetrado de manera diferenciada en los países catalogados como “desarrollados”, generalmente caracterizados por tener un Estado de mayor capacidad para mantener la seguridad dentro de sus fronteras. De manera opuesta, aquellos países “subdesarrollados” son presentados a partir de la poca capacidad para mantener seguras las necesidades de seguridad de su población y de las empresas que llegan al país en cuestión. 

Este es el caso de Mozambique, explica Hibou (2013), pues el control del valor aduanero se privatizó en favor de una empresa de vigilancia y su poder se ha extendido a labores de evaluación y cobro de los derechos de entrada (la empresa Crown Agence). Además, las empresas privadas, a menudo extranjeras, imponen ellas mismas el respeto a la ley y los reglamentos a seguir, recurriendo a métodos violentos y a elementos de seguridad privada (p. 20). Estos procesos, sin duda, evidencian la forma en que se interviene sobre lo que tradicionalmente se entendía como el ejercicio de la soberanía del Estado. 

El caso de Magreb ha sido distinto. En esta área, encontramos una forma diferente de llevar la penetración privada del extranjero, pues ocurre un “doble proceso de privatización, [que] se gestiona proporcionando al poder un dominio a la vez directo (mediante el ejército) e indirecto (mediante las compañías de vigilancia privadas)” (Hibou, 2013, pp. 29-30). Esto se explica con un intercambio de poderes entre las élites de poder, el Estado y grupos armados.

Al igual que los anteriores casos, se ha estado replicando en toda África el mismo patrón de privatización: mediante el uso de prestanombres y de intermediarios privados, instituciones gubernamentales, inversiones, etc. (Hibou, 2013, p. 76). Ello ha dejado en evidencia la capacidad limitada de los llamados países “subdesarrollados”  para responder ante los procesos privatizadores, siendo ampliamente susceptibles a la sumisión a las voluntades externas.

La privatización en el territorio africano ha desencadenado un efecto de violencia en la población, debido al descuido de los intereses de la población civil por privilegiar los intereses de los poderosos. La creación de grupos armados se presume se debe a la ineficiencia y corrupción institucional, provocando que todo ente ajeno al Estado no se encuentra sometido o con obligación frente a la población civil, una responsabilidad histórica vinculada al Estado. Por ello, cualquier otro organismo que disponga dar orden en un territorio soberano no estaría más que violentando la autoridad de la propia población.

En resumen, la seguridad se ha delegado a entes diferentes al Estado que están lejos de tener una responsabilidad con la población civil. De manera paralela, esto ha dado como resultado la pérdida de su soberanía y, en este caso, en la pérdida de poder para mantener el orden en su territorio dada su ineficacia para mantener el control. 

La seguridad se ha redefinido al contemplar nuevos actores y nuevas maneras de concebirla para un Estado insertado en un contexto globalizado. Sin duda, uno de los mayores retos del siglo XXI se halla en repensar a la seguridad contemplando a los actores y factores que determinan al sistema internacional. 

Fuentes:

  • Hibou, B. (2013). Análisis de la formación continua del Estado En De la privatización
    de las economías a la privatización de los Estados 
    (pp. 15-53). México: FCE.
  • Hibou, B. (2013). Historicidad y especificidad de la privatización del Estado En De la privatización de las economías a la privatización de los Estados. (pp. 72-86). México:
    FCE.
  • Lozano, A. (2020). La seguridad desde las teorías de Relaciones Internacionales. En
    Alberto Lozano & Abelardo Rodríguez (Coord.) Seguridad y asuntos internacionales: Teorías – Dimensiones – Interdisciplinas – Las Américas – Amenazas – Instituciones – Regiones – Política Mundial (pp. 109-122). México: siglo veintiuno.

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