El reforzamiento de la militarización en Filipinas entre 2016 y 2023: la guerra contra las drogas y el regreso de la presencia militar estadounidense

Wind Ariel González Romero

Imagen obtenida de Financial Times, 2023.

Para caracterizar el creciente proceso de militarización en Filipinas, es necesario evidenciar  de manera preliminar el profundo papel histórico que ha tenido la acción militar hasta llegar a justificarla como vía para el mantenimiento del orden, o la movilización de las masas con fines políticos, y para el crecimiento económico en el archipiélago. El colonialismo español,  estadounidense y japonés, sumado a la brecha entre Manila y la periferia marginada en  resistencia desde su diversidad religiosa y étnica, particularmente el sur musulmán, en cuyas  islas se encuentran grupos separatistas armados, son las improntas tradicionales de la  militarización en Filipinas. 

El andamiaje militar ha sido una respuesta constante para enfrentar las amenazas de seguridad en el país, específicamente para proteger los intereses de la clase dominante más que el de las personas. La militarización en sí misma es una suerte de soporte vital del Estado filipino desde su independencia, un monopolio de la coerción aparentemente justificado en un territorio difícil de controlar. Así lo exponen Morada y Collier (2001) donde evidencian que “el discurso sobre la seguridad nacional en Filipinas tiene sus raíces en los  conflictos y la identidad de los Estado-nación, sobre la legitimidad del régimen y sobre la  desigualdad socioeconómica, que continúan generando tensión entre el Estado y la sociedad”. En consiguiente, Cruz de Castro (2012) explica la relación civil-militar en el archipiélago como un ciclo de militarización, desmilitarización y  remilitarización que enfrenta constantemente tanto la sociedad filipina como sus instituciones. 

Lo anterior se puede vincular con la perspectiva de Ana Esther Ceceña (2020):  

Con la instalación de la guerra, o más precisamente de lo militar, como eje ordenador, se  produce un socavamiento general de la institucionalidad a partir de la anulación paulatina del  estado de derecho y la ampliación de los ámbitos normativos privados… Lo legal, en  principio emanado de prácticas consuetudinarias moral y socialmente aceptadas, ha sido  rebasado por la subordinación abierta al poder corporativo y la consecuente instauración de  estados de excepción que protegen, aunque sea veladamente, todo tipo de actividades  rentables o disciplinadoras, no siempre legales. 

Recorrido histórico

Como expone Machuca (2019), tras concretar su independencia de Estados Unidos (EE. UU.) en 1946, Filipinas entró a la época de la posguerra con enormes retos políticos, económicos y socioculturales debatiéndose sobre su desarrollo  autónomo y su subordinación con el ya mencionado país norteamericano. 

El paradigma de seguridad de la Guerra Fría, su  pasado colonial y su posición estratégica en Asia-Pacífico, dotaron a Filipinas de características específicas a su transición a la democracia y a un gobierno civil, la cual fue interrumpida por  la dictadura de Ferdinand Marcos (1965-1985), padre del actual presidente Ferdinand Marcos  Jr., que gobernó a Filipinas bajo ley marcial y estado de excepción dejando una fuerte marca en la conciencia de los filipinos.  

Tras la revolución de 1986 que depuso a Marcos, comenzó un proceso de desmilitarización y democratización que se vería interrumpido a inicios del siglo XXI por la agenda global contra el terrorismo. Asimismo, en la última década de este siglo, la militarización se ha  acelerado bajo nuevos ejes y amenazas, siendo la guerra contra las  drogas iniciada en 2016 por el entonces presidente Rodrigo Duterte uno de los más relevantes. 

Duterte declaró tolerancia cero y fortaleció a los cuerpos policiales hasta volverlos en escuadrones letales que se ganaron el apodo de “vigilantes” que en conjunto con la escalada de la violencia, se ha vuelto parte de la cotidianidad de las personas. De acuerdo con  Humans Rights Watch (2023) las muertes ascendieron a 12 mil personas, muchas a manos de la policía tras ejecuciones extrajudiciales, tortura y falsificación de pruebas, casi todas ellas dirigidas a jóvenes en pobreza (Aljazeera, 2023).  

Durante el mandato de Duterte, también se declaró ley marcial en el sur de Filipinas, específicamente en Mindanao, donde se desplegó una respuesta rápida haciendo uso del poder militar adquirido por las  fuerzas del orden público. El objetivo era contener una supuesta rebelión de grupos terroristas, cortar el paso de droga y proteger los intereses económicos. Sin embargo, como menciona Montalván (2019) la sociedad civil ha expuesto numerosos asesinatos realizados a activistas indígenas en pro del medio ambiente, de derechos humanos y periodistas durante los dos años por los que se extendió el gobierno militar. 

En el periodo más reciente del mandato de Ferdinand Marcos Jr, iniciado en junio de 2022, la guerra contra las  drogas se ha mantenido, pero se ha sumado otro eje al proceso de militarización en el país: el regreso de la estrecha colaboración militar con los EE. UU. y la identificación de la República Popular China como nueva amenaza a la cual enfrentar. 

Este último punto es de suma importancia pues Marcos Jr. ha caracterizado su gobierno por una postura anti-china y ha buscado que Filipinas tome papel en la seguridad de Asia Pacífico aprovechando su ubicación entre China, Taiwán y el Sureste Asiático. En su visita a EE. UU. en mayo de este año, por mencionar un ejemplo, se anunciaron esfuerzos para la modernización del ejército filipino y el reforzamiento de su colaboración a través del acceso a cuatro bases militares dentro de Filipinas.

Esta colaboración se observa como una disrupción de los acuerdos entre ambas naciones, pues en 1991 habían establecido poner fin de la presencia militar directa de las fuerzas estadounidenses en la isla, tras discusiones que decantaron dejar atrás la herencia colonial. La disrupción también se observa en las declaraciones de Marcos Jr., quien ha rescatado en diversas ocasiones la necesidad de regresar la institución del servicio militar obligatorio en todo el territorio filipino (Beltran, 2023). 

Consideraciones finales 

En esencia, la remilitarización en Filipinas emana de la deficiencia para responder a los  principales retos en el archipiélago: el estatus de las comunidades musulmanas y las  comunidades indígenas amenazadas por proyectos e intereses económicos, la desigualdad,  los efectos del capital transnacional y el mercado global, la pérdida de control de un gran  número de islas en el territorio, la vulnerabilidad a desastres naturales, y los problemas en el Mar de China, por ejemplo, con la soberanía de las islas Paracels y Spratley (Machuca, 2019).  De esta forma, la mencionada dinámica se inserta en un proceso tanto local como global de búsqueda de seguridad y reproducción del poder donde el Estado filipino se considera severamente  amenazado en su integridad y legitimidad, generando una respuesta no integral que ignora los costos humanos y los retrocesos en la acción civil. 

Fuentes de consulta: 

Beltran, Michael. (2023). Philippine students fear ‘campus militarization’. Nikkei Asia. Consultado el 12 de junio de 2023 en https://asia.nikkei.com/Politics/Philippine-students-fear-campus-militarization.

Ceceña, Ana Esther. (2020). “La crisis sistémica”, en Sistema-mundo, crisis y bifurcaciones (105-127). México: AKAL.  

Cruz de Castro, Renato. (2012). The Cycle of Militarization, Demilitarization, and Remilitarization in the Early 21st Century Philippine Society. Tamkang Journal of International Affairs (vol. 15, no. 4).  

Human Rights Watch. (2023). Philippines’ ‘War on Drugs’. HRW. Consultado el 11 de junio de 2023 en https://www.hrw.org/tag/philippines-war-drugs.

Machuca Chávez, Paulina. (2019). Historia Mínima de Filipinas. México: El Colegio de México.  

Mansoor, Sanya & Sha Simone. (2023). Why the Philippines Is Letting the U.S. Expand Its Military Footprint in the Country Again. TIME. Consultado el 12 de junio de 2023 en https://time.com/6252750/philippines-us-military-agreement-china/. 

Montalván, Antonio. (2019). What did Duterte’s martial law achieve in Mindanao? Aljazeera. Consultado el 11 de junio de 2023 en https://www.aljazeera.com/opinions/2019/12/30/what-did-dutertes-martial-law-achieve-in-mindanao#:~:text=Martial%20law%20in%20Mindanao%2C%20which,suffering%20of%20the%20local%20population.

Morada, Noel & Collier, Christopher (2001).  “The Philippines: State versus Society,” en Asian Security Practice:  Material and Ideational  Influences. California: Stanford University Press.

S/a. (2023). ICC to resume investigation into Philippines’s deadly drug war. Aljazeera.  Consultado el 11 de junio de 2023 en https://www.aljazeera.com/news/2023/1/27/icc-to resume-investigation-into-philippiness-deadly-drug-war.

Vidal Liy , Macarena. (2023). Estados Unidos y Filipinas refuerzan su relación militar con la vista puesta en China. El País. Consultado el 12 de junio de 2023 en https://elpais.com/internacional/2023-05-01/estados-unidos-y-filipinas-refuerzan-su relacion-militar-con-la-vista-puesta-en-china.html.

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