Las Emociones dentro de la Lucha Política Indígena. La Defensa Territorial de lxs Indígenas en Brasil contra la Tesis del “Marco Temporal”.

Luis Felipe Castellanos Gutiérrez

Foto: Amnistía Internacional

“Es el lucro y el interés económico por encima de la vida.

Quién está ganando hoy es quien financía las minerías y los

grandes latifundios. Eso es una página infeliz en

nuestra historia.”

Zenaide Maia, 2023.

Para analizar los problemas contemporáneos de las luchas políticas indígenas, hay que remontarnos a la historia y a las razones de las injusticias sistémicas que llegaron a invadir territorios ocupados por la gente originaria de esos espacios. Desde la llegada de la colonización portuguesa por Gaspar de Lemos en 1503 y hasta los años 1600, la población indígena llegó a ser aniquilada y violentada, reduciendo así en un siglo al 90% de la población originaria (Survival, s/f), no sólo debido a las enfermedades que transportaron los europeos, sino también a partir de la esclavitud y demás violencias coloniales sufridas por los indígenas. En este proceso, el sentido emocional de las comunidades indígenas ha quedado arraigado en todas las violencias que se empezaron a instaurar en la colonización -esclavitud, genocidios, despojos de tierra y aislamiento del mundo moderno capitalista. Pero tales emociones también han jugado un papel clave en el desarrollo de la defensa territorial ancestral, sobre todo desde los 5 distintos aspectos de protesta que nos da Alice Poma y Tommaso Gravante (2015): 1) la participación, 2) la formación de la identidad colectiva, 3) el cambio cultural que viven los sujetos, 4) el empoderamiento, y 5) el trabajo emocional que hacen los sujetos.

Para contextualizar el problema que las comunidades indígenas están viviendo en 2023, hay que remontarnos al primer golpe emocional en materia jurídica a favor de los indígenas: la Constitución de la República Federal de Brasil de 1988, el gran paso para estas comunidades en tanto a la defensa territorial. En la Constitución, el Estado les da el derecho originario a las comunidades originarias sobre todas las tierras tradicionalmente ocupadas por ellas (Constituição do Brasil, 1988), pero, ante la limitada participación de los indígenas en asuntos estatales, el gobierno brasileño ha violentado en muchas ocasiones esta ley, favoreciendo a la reproducción del sistema capitalista e incluso, si se quiere ver así, ayudando a la necropolítica desde el favorecimiento de muertes indígenas para allanar los territorios que le pertenecen a ellos.

En este sentido, las comunidades indígenas como los Awá, Panará, Avá Canoeiro o los Guaraníes empiezan a ver cómo su trabajo emocional ha fracasado en la lucha de sus territorialidades, un trabajo emocional formado desde un sentido de relación identidad-territorio, que ante las injusticias sistémicas y jurídicas se ha visto atacada. Todo esto se entiende también desde un sistema opresor basado en un desarrollo desigual en donde las materialidades del mundo capitalista (Fabián Gonzalez, 2021) tratarán de aprovecharse de esos territorios a partir del despojo de estas comunidades mayormente ubicadas en la amazonía.

En los meses de septiembre y octubre de 2023 se ha retomado una iniciativa en el gobierno brasileño, un proyecto llamado el “Marco Temporal” que propone incluir una enmienda a la Constitución para delimitar las tierras de los pueblos indígenas o por lo menos aquellas ocupadas hasta la promulgación de la Constituição de 1988 (Agência Senado, 2023). De acuerdo con Antonio Soares (2023), esto significaría que aquellas tierras ocupadas por las comunidades indígenas después de 1988 serían ilegales de habitar y quedarían en total control estatal. Si bien el actual presidente de Brasil Lula da Silva no está de acuerdo con el “Marco Temporal” y los conflictos políticos están ocasionando un estancamiento de este proceso, si da Silva decide vetar esta iniciativa y regresa al Congreso, este, estando con mayoría opositora, puede aprobarla de nuevo, haciendo que entre en vigor. La política izquierda brasileña se encuentra entre la espada y la pared.

Ya dicho esto, se entiende que este proyecto es una amenaza para los derechos indígenas, por lo que la participación emocional ya no solo va a recaer en los indígenas, sino también en la población como una colectividad que va a presionar ante esta influencia de sentimiento de traición y aprovechamiento por parte del Estado (Tommaso, 2015) ante la población. Sin olvidar tampoco los megaproyectos dentro del Amazonas que dañan tanto al medio ambiente, como a la vida diaria de las comunidades indígenas.

Como sabemos, el Amazonas históricamente ha sido un espacio importante para la codicia del capital internacional y con ello un espacio vital para la geopolítica. La militarización se ha adherido en este sentido dentro de la Amazonía como la herramienta de excelencia para el control de las poblaciones y de los recursos que se explotan, siendo esta un instrumento de fuerza necesario para la “protección” del Estado. Incluso, distintas autoras como Penido, Kalil & Sousa (2022), adaptan esta geopolítica clásica al Amazonas y la resignifican como el “heartland brasileño”, lo cual puede explicar esta necesidad, desde lo militar, de controlar esta área, en un sentido, de la gran importancia de recursos, pero también, de la baja demografía en esta zona que implicaría una vulnerabilidad nacional en Brasil, una demografía que claramente no le da voz a las poblaciones originarias, lo que finalmente nos dice que la negación de estos pueblos va ligado necesariamente a la militarización de la zona amazónica.

Conclusión

Este análisis se hace bajo una dimensión geopolítica, pero también en un análisis emocional no tan extenso, ya que principalmente se busca entender la resistencia en relación a lo que sienten los sujetos, debido a que las significaciones de las comunidades indígenas no están adheridas a la experiencia moderna capitalista, siendo así que su identidad, sus corporalidades y sus territorialidades no van junto a la lógica coste-beneficio que implica la llegada de actores privados o estatales que buscan solamente el aprovechamiento de estos espacios para un interés económico.

Para Marcos Mondardo (2022), las territorialidades de los pueblos indígenas están vivas de “r-existência” (existir para resistir) contra el gobierno necropolítico del agronegocio u otros intereses corporativos. Esta “r-existência” va a ser el punto de partida de las comunidades indígenas para transmitir el sentir de toda una supervivencia de violencias sistemáticas contra ellxs, con el objetivo jurídico de reformular conceptos constitucionales en la política indígena que les permitiría rescatar sus tradiciones así como el uso exclusivo de sus territorios ancestrales.

Fuentes de Consulta

Agência Senado. (27 de septiembre de 2023). Aprovado no Senado, marco temporal para terras indígenas segue para sanção. Senadonotícias. https://www12.senado.leg.br/noticias/materias/2023/09/27/aprovado-no-senado-marco-temporal-para-terras-indigenas-segue-para-sancao?

Constituição da República Federativa do Brasil [Const]. Capítulo VIII. 5 de Octubre de 1988 (Brasil).

González, F. (2021). Desarrollo Geográfico Desigual: Andamios para un Esquema Comprensivo. En Herrera, D. & González, F. (Coord.) Una Geopolítica Crítica. Debates sobre el Espacio, las Escalas y el Desarrollo Desigual. Fides Ediciones, México, UNAM.

Mondardo, M. (2022). Em defesa dos territórios indígenas no Brasil: direitos, demarcações e retomadas. Geousp: Espaço e Tempo, 26 (1), 1-24. https://www.scielo.br/j/geo/a/Wk7ZQKHky6fZtGMJwgxPjjN/?format=pdf&lang=pt

Penido, A., Kalil, S. & Sousa L. (2022). A defesa da Amazônia e sua militarização. Novos Cadernos NAEA, Vol. 25, N. 1, 103-128. https://periodicos.ufpa.br/index.php/ncn/article/view/9943/8438

Poma, A. & Gravante, T. (2015). Las emociones en la arena de la lucha política. Incorporando la dimensión emocional al estudio de la protesta y los movimientos sociales. Ciudadanía Activa. Revista especializada en Estudios sobre la Sociedad Civil. núm. 4. México.

Soares, A. (2 de octubre de 2023). El marco temporal de las tierras de los pueblos indígenas en Brasil. Rebelión. https://rebelion.org/el-marco-temporal-de-la-tierras-de-los-pueblos-indigenas-de-brasi

Survival International. (s/f). Los Desheredados: indígenas en Brasil (1ª ed.). https://assets.survivalinternational.org/static/files/books/Desheredados.pdf

La frontera de Melilla: Retos migratorios en la seguridad humana en la actualidad

Viviana Vázquez Álvarez

Javier Bernardo/Los Angeles Times, 2022

“Migrar es, en efecto, perder idioma y casa, es ser definido por otros, ser invisible o peor aún ser el blanco; es experimentar cambios profundos en el alma. Sin embargo, quien migra no sólo se transforma por lo que hace, sino que transforma su mundo. Los migrantes pueden ser mutantes, es de tal hibridación que la novedad emerge.” 

Salman Rushdie (en Reder, 2000:87)

La migración ha sido parte de la naturaleza humana. No obstante, este fenómeno no siempre ha sido de manera voluntaria, pero sí con el fin de mejorar las condiciones de vida de quiénes lo llevan a cabo, ya sea por motivos materiales o sociales (INEGI, 2010). Dentro de la coyuntura global actual, es importante reconocer que la migración ha incrementado por conflictos políticos internos, diferencias religiosas, neocolonización tras el imperialismo, así como por problemáticas ambientales, entre otras. 

Lo anterior responde a la división geopolítica reflejada entre el Norte-Sur, desde una desigualdad en la que los países del Sur Global buscan ingresar al Norte Global para encontrar una mejor vida. Sin embargo, en muchos casos el camino que deben seguir en su trayecto hacia el país destino conlleva una constante violación a sus derechos humanos como el abuso por parte de las autoridades, el crimen organizado, racismo, desapariciones, trata de personas u otras problemáticas que denotan la pesadilla por la esperanza de una vida digna. 

Melilla es una ciudad española que se encuentra al norte de África y que colinda con Marruecos. Esta ciudad es la entrada a Europa Occidental, donde se ubica un sueño que la minoría ha logrado (BBC News Mundo, 2019). Existen tres posibles entradas: ya sea cruzando una valla, escondidos en coche o por mar, aunque es común que la población opte por cruzar el muro (BBC News Mundo, 2019). Este límite está compuesto de tres vallas, una interior de seis metros, una intermedia de tres metros y una última de seis metros nuevamente.  El cruzar esta frontera, no es sólo subir la valla que divide a los países y a dos continentes, sino que, en muchas ocasiones, implica perder la vida intentando atravesarla.

Para la población migrante, aún con este escenario riesgoso, resulta más difícil permanecer dentro de sus países de origen debido al desafío económico, social, político diario al que se enfrentan, así como por las casi nulas oportunidades de una vida digna. De acuerdo con France 24, que rescata estadísticas de una investigación realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en donde se analiza el desarrollo y la migración entre estos dos continentes, “solo el 38 % [de la población migrante africana encuestada] afirmó que ganaba lo suficiente para vivir, un 50 % sentía que no ganaba lo suficiente y solo el 12 % tenía la capacidad de ahorrar” (Ángel, 2019).

Otra de las problemáticas más relevantes de este fenómeno lo conforma la edad de la población migrante, pues ésta ronda entre los 15 a 17 años. La edad es relevante, pues implica una gran cantidad de menores de edad que, además, no están acompañados por un tutor (siendo así menores migrantes no acompañados), lo que lleva a la producción paralela de una condición de vulnerabilidad ante el reconocimiento de sus derechos al intentar o lograr cruzar la frontera de Melilla. 

Por otro lado, al intentar cruzar la frontera más reforzada de toda la Unión Europea, las personas que cruzan suelen tener heridas sumamente graves en zonas vitales, lo que implica una baja probabilidad de sobrevivir o, de hacerlo, que sean atendidos médicamente en condiciones insalubres. Aún con ello, la mejor opción sigue siendo atravesar la valla en busca de encontrar un crecimiento ya sea educativo, económico o sencillamente una mejor vida.. De acuerdo con Statista, el número de inmigrantes irregulares que ingresaron por Melilla en 2016 fue de 3,818 personas, mientras que, para 2019, ingresaron al país 4,984, lo que representó un incremento del 3,4% en tan sólo un año.

Es importante reflexionar de qué forma el reforzamiento e inversión anual en esta frontera implica el no permitir que las naciones del continente africano disfruten de una mejor oportunidad como la que, a través del saqueo y despojo del colonialismo y el neocolonialismo de su territorio, sostienen a las sociedades de buena parte del continente europeo. 

El reforzamiento e inversión en el muro fronterizo ha sido prioridad. Marruecos y España han cooperado a lo largo de las décadas a través de convenios que proponen la regulación de la crisis migratoria, seguridad exterior y protección a los derechos humanos. Sin embargo, no han logrado una solución satisfactoria para esta problemática, ya que existen factores geopolíticos como la disputa del Sáhara occidental que lo impiden,  por mencionar un ejemplo. 

Si bien España ha trabajado en conjunto con Marruecos en décadas anteriores para combatir el fenómeno migratorio, debido al aumento de personas migrantes en España, se han implementado fuertes políticas migratorias, las cuales provocan violaciones en los derechos humanos de las personas migrantes. Entre dichas políticas se acatan medidas severas con golpes, uso de armas de fuego o abusos sexuales que, a pesar del papel que juegan los organismos internacionales para hacer visible la violación a convenios internacionales como en la Convención de Ginebra de 1951, no cuentan con procesos de protección adecuados, debido a la obstaculizacion de España, sobre todo cuando de infancias se trata.

A pesar de ello, como se ha venido recalcando, las personas no arriesgan su vida diariamente sin ningún motivo, muchos de los conflictos que experimentan los países africanos han sido a causa del desgaje del territorio por parte de las potencias europeas. Además, el impedimento para utilizar sus propios recursos naturales, les orilla a morir de hambre, deshidratación y en un ambiente de violencia; porque vivir dignamente es un privilegio y un derecho que les han privado tras años de dominación en el continente. 

Fuentes consultadas:

Ángel, C. R. (2019, 21 octubre). PNUD: 93 % de los migrantes africanos experimentaron riesgos en su camino a Europa. France 24. https://www.france24.com/es/20191021-migrantes-africanos-riesgos-europa-informe-pnud 

BBC News Mundo. (2019, 4 julio). Valla de Melilla: la peligrosa frontera que separa la UE de África [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ntc0kC9lI6A

Brunet, J. M., Brunet, J. M., & Brunet, J. M. (2020, 3 diciembre). El Constitucional ve al Estado “desbordado” por la inmigración irregular y reclama ayuda europea. El País. https://elpais.com/espana/2020-12-03/el-constitucional-ve-al-estado-desbordado-por-la-inmigracion-ilegal-y-reclama-ayuda-europea.html

Perspectivas de seguridad de las migraciones internacionales una propuesta para enfrentarlas. (s. f.). CORE Reader. https://core.ac.uk/reader/267948614

Población. Migracion. (s. f.). https://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/migracion.aspx?tema=PStatista. (2023, 5 enero). Entradas de inmigrantes ilegales en Melilla por tierra 2016-2022. https://es.statista.com/estadisticas/1040007/inmigrantes-irregulares-llegados-a-melilla-por-via-terrestre/

La importancia geoestratégica de Siria y el intervencionismo ruso

Luis Daniel Chávez Sambrano

My East-West

Durante la época de la Guerra Fría, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo un interés muy marcado en Medio Oriente por cuestiones geopolíticas y económicas, haciendo un contrapeso a la presencia de Estados Unidos en la región. En tal contexto, la URSS se encargó de proporcionar asistencia económica, técnica y militar al gobierno sirio, lo que devino en un mayor acercamiento entre la hoy Rusia y Siria. Si bien es verdad que durante los gobiernos de Gorbachov y Yeltsin las relaciones bilaterales entre ambos países se enfriaron, la llegada de Putin al poder significó un (re)acercamiento ruso a Siria y a Medio Oriente, con la intención de recobrar el estatus que tuvo la URSS como potencia mundial.

Aún en un contexto más reciente, la intervención militar rusa se explica desde los intereses geopolíticos y económicos en Medio Oriente. En ello resulta que Vladimir Putin considera imprescindible mantener a flote el gobierno de Bashar al-Asad para lograr garantizar sus intereses en la región (Maya, 2018). La entrada de Rusia al conflicto sirio, por tanto, responde al propósito de mantener y expandir su presencia en la zona.

Comienzo y participación de otros actores en el conflicto sirio

Durante el desarrollo de las “Primaveras Árabes” en países como Túnez, Egipto, Libia, Yemen, entre otros, Siria tuvo un papel notorio, por ejemplo, cuando el 15 de marzo de 2011 se convocó al llamado Día de la Ira que juntó a cientos de personas en Damasco y Alepo buscando reformas económicas, políticas y sociales en favor de la población. Tales movilizaciones se distinguieron por ser locales y fragmentadas (Pinto, 2012); las sublevaciones aparecieron una tras otras y no fueron simultáneas.

Cabe resaltar que dichas protestas fueron de carácter pacífico, sin embargo, el régimen respondió con una solución militar que consistió en detenciones arbitrarias masivas realizadas por los servicios de inteligencia, francotiradores que disparaban a los manifestantes, o matones que se encontraban cerca de las protestas para reprender a quienes se alzaban en contra del gobierno (Álvarez, 2018).

Conforme avanzó la revolución siria, otros actores internacionales entraron al conflicto de manera directa e indirecta, como el Estado Islámico, que rápidamente logró una expansión territorial llegando a controlar hasta 8 provincias de Iraq y Siria; o Arabia Saudí, que brindó financiamiento a algunas facciones rebeldes, a la Coalición Nacional de la Revolución y la Oposición Siria con la finalidad de contener a Irán, uno de los principales aliados de Siria en Medio Oriente que ha apoyado al régimen sirio con la justificación de proteger los santuarios chiíes y así evitar su destrucción (Álvarez, 2018).

Ante el inicio del conflicto en Siria, las preocupaciones en Rusia fueron en aumento debido a la cercanía geográfica a Asia Central y por ser su aliado más estable en el mundo árabe (Abu-Tarbush & Granados, 2018). Con el incremento de poder por parte del Estado Islámico, Rusia justificó su injerencia directa en el conflicto, dando lugar a que su gobierno proclamara su inquietud por la estabilidad siria.

Intervención rusa en Siria

Conforme progresaba el conflicto, grupos armados como el Estado Islámico o el Ejército Libre Sirio se hacían de más y más territorios estratégicos provocando la pérdida de localidades como la provincia costera de Latakia. Por esta razón, en un momento crítico, Bashar al-Asad solicitó formalmente a Rusia intervenir en el conflicto para hacer frente a estas agrupaciones (Oligie, 2019). En consecuencia, el 30 de septiembre de 2015, Vladimir Putin lanzó una ofensiva militar en territorio sirio con la excusa de combatir a grupos terroristas, en ello resultó el lanzamiento de ataques a la infraestructura petrolera de grupos armados que controlaban zonas geoestratégicas (Maya, 2018).

En un primer momento, Estados Unidos mantuvo una postura de no intervención en el conflicto, mientras que Rusia tuvo un papel relevante en el apoyo a Siria mediante la vía diplomática y militar. En su rol de miembro permanente del Consejo de Seguridad, la delegación rusa se encargó de evitar la intrusión de Occidente al territorio sirio.

Un objetivo primordial de la intervención militar en Siria fue la salvación del régimen de Bashar al-Asad que se encontraba en un momento delicado; sumado a ello, había otros intereses como la defensa de la base naval de Tartus -la única base militar rusa en el Mediterráneo- ya que los grupos opositores podían capturar dicha instalación militar. Otro elemento a considerar es que había una angustia por los negocios de armas y contratos con la empresa Soyuz Neft Gas destinados a la explotación de petróleo y gas en la costa siria (Morales, 2017).

Esto afirma el objetivo primordial de Rusia, que radica en preservar una presencia fuerte en Medio Oriente, y el cual se ha logrado debido a que otros países de la región como Arabia Saudita, Qatar o Egipto han fortalecido sus vínculos con Moscú. En consecuencia de la búsqueda de ser una potencia mundial, el gobierno de Putin apunta a tener una mayor injerencia que Estados Unidos en asuntos económicos, políticos y militares.

En una reciente reunión entre Bashar al-Asad y Vladimir Putin, por ejemplo, el presidente sirio mencionó que aprobaría “con agrado” el establecimiento y aumento de tropas en Siria y añadió que estas no fueran temporales pues la “presencia rusa en Siria es algo bueno”; incluso resaltó que “la presencia de fuerzas militares rusas en cualquier país no debe ser temporales” (Al Jazeera, 2023).

Es claro que Rusia ha tenido una participación más activa en los diversos acontecimientos de Medio Oriente, pues sus relaciones con estos países han dado resultados positivos hasta cierto punto. No obstante, no se puede decir que Rusia tiene un completo dominio en la región porque aún hay una muy marcada participación de otros países como Estados Unidos, que siguen teniendo una participación notable en el mismo conflicto sirio o en el caso de Yemen. Será importante analizar la forma en que los rusos buscarán desplazar a sus rivales norteamericanos para así tener un mayor control dentro de la región.

Referencias:

  1. Abu-Tarbush, J., & Granados, J. (2018). La política exterior de Rusia en Oriente Medio: su intervención en Siria. Revista Electrónica de Estudios Internacionales, 35, pp. 1-41. http://www.reei.org/index.php/revista/num35/articulos/politica-exterior-rusia-oriente-medio-su-intervencion-siria.
  2. Al Jazeera. (2023, marzo). Assad welcomes new Russian bases in Syria after Putin meeting. https://www.aljazeera.com/news/2023/3/16/assad-will-welcome-new-russian-military-bases-in-syria.
  3. Álvarez-Ossorio, I (2018). Siria: Fracturas internas e injerencias externas, Temas Contemporáneos de Medio Oriente. Ensayos en honor a Luis Mesa Delmonte (pp. 61-76).
  4. Maya Gómez, M.A (2018). La política exterior rusa hacia Siria en el marco de la sublevación popular (2011-2016), Temas Contemporáneos de Medio Oriente. Ensayos en honor a Luis Mesa Delmonte (pp. 156-168).
  5. Morales Hernández, J (2017, Junio 29). La intervención de Rusia en Siria: balance y escenarios de futuro. https://www.ieee.es/contenido/noticias/2017/06/DIEEEO70-2017.html.
  6. Oligie, C.N. (2019, octubre 28). Why Russia is involved in the Syrian civil War: One issue, many views. CORE. https://core.ac.uk/display/268089795?utm_source=pdf&utm_medium=banner&utm_campaign=pdf-decoration-v1.
  7. Petkova, M. (2020, octubre 1). What has Russia gained from five years of fighting in Syria?. https://www.aljazeera.com/features/2020/10/1/what-has-russia-gained-from-five-years-of-fighting-in-syria.
  8. Pinto, P. (2011). Yallah Irhal ya Bashar: protestas, violencia y fragmentación social en el levantamiento sirio. En Luis Mesa Dalmonte, El pueblo quiere que caiga el régimen (pp. 353-382).

Estragos de la guerra intergeneracional: Revolución de Tishreen en Iraq y la militarización de la protesta social

Mónica Felicia Espinoza García

Mustafa Nader/ The Polítical Room, 2022.

Iraq ha estado envuelto en un panorama acaparado por inestabilidad política, social y económica. Inciden en dicho contexto las intervenciones militares incitadas por múltiples intereses que acechan a la región, causantes de estragos importantes en las estructuras sociopolíticas actuales. En conjunto, estas intervenciones han confinado a la población iraquí a múltiples crisis que deterioran cada día más sus condiciones de vida.

En el curso del presente análisis se intenta retomar lo que Naomi Klein (2014) describió como el capitalismo del desastre, donde el sistema capitalista instrumentaliza la ruina y el caos derivado de situaciones políticas catastróficas -como es el caso de la guerra continua- para la eficiente consecución de intereses económicos y políticos. En seguimiento de las adaptaciones estructurales del poder, se pretende resaltar el poder de réplica de quienes lo objetan, entre ellas la fuerza de las revoluciones iraquíes decididas a negar la prolongación del sistema político, así como las múltiples descargas de violencia a la que se enfrentan por dicha tarea.

Para entender el conflicto: la carencia como constante intergeneracional

Para comprender la indignación expresada por los manifestantes en la revolución de octubre de 2019 (Revolución Tishreen) se consideran una serie de antecedentes históricos. Sobresalen en este sentido tres secuencias bélicas constituidas por el conflicto Iraq-Irán desde 1980, la invasión militar estadounidense emprendida en 2003 y la implantación de las fuerzas del Estado Islámico (ISIS).

El elemento que predomina en tales momentos de relevo generacional es el conflicto bélico, y por consiguiente, la precariedad política, social y humanitaria que lo asiste. Al respecto, la ocupación militar estadounidense destaca en la prolongación de la situación descrita tras desempeñar un papel clave en la arquitectura del sistema político y social que hoy impera en Iraq.

Mediante la imposición del sistema Muhasasa [1] por las fuerzas ocupantes, se materializaron, en el marco de la legalidad, las bases para la estandarización de una conducta política sectaria donde élites de poder compiten por la búsqueda de beneficios políticos-económicos particulares en desatención de las necesidades vitales de la sociedad. Su logro se confinó a habilitar el encuentro y entendimiento entre corporaciones empresariales y gobiernos de distintas geografías con un estrecho grupo de partidos internos, preparando el terreno pos-catastrófico de la guerra para que los intereses capitalistas se desenvolvieran sin problema alguno. [2]

Una muestra de ello se expresa en los primeros años de su funcionamiento, cuando diversas empresas estadounidenses como Halliburton, Flour, Perini y Washington Grupup International adquirieron, en sintonía con los renovados grupos políticos iraquíes, el monopolio de grandes concesiones y licitaciones para la reconstrucción infraestructural y mercantilización de su abundancia petrolera (Townsed, 2004), demostrando la rentabilidad que representa para el capital operar en circunstancias de caos y devastación  (Klein, 2014). El sistema posteriormente fue adquiriendo porosidad y posibilitó la filtración de intereses de otras latitudes en la contienda por el dominio político, donde ahora las facciones partidarias se encuentran  atraídas a incentivos que orquesta el régimen iraní. Se está frente al capitalismo del desastre.

En complemento a lo descrito, la ocupación estadounidense permitió la confluencia de múltiples actores que potencializaron el paisaje de violencia en la sociedad iraquí. La libertad otorgada a sus efectivos -públicos y privados- para aplicar crueles y novedosos métodos de tortura sobre los integrantes del partido Baaz y la sociedad civil, fundó los inicios de la base social que el Estado Islámico instrumentó para asentar el terror generalizado en el territorio. Asimismo, las incidencias se ensamblaron a los objetivos políticos iraníes, confrontados a partir de la Revolución Islámica de 1979 a los intereses estadounidenses por liderar una zona de influencia sobre la región, y que llevarían a cabo con estrategias de financiamiento a grupos militares en distintos países. 

Las voces de la Revolución de Tishreen y las respuestas del poder político

A la par que empresas y grupos políticos se enriquecen, la sociedad civil se consume por los efectos de la guerra continua, la corrupción sistémica [3] y la degradación de sus condiciones socioeconómicas. Para 2019, los iraquíes se enfrentaban a tasas de desempleo del 16.5%, (OIT, 2022), la ausencia de libertades y un régimen político desinteresado en proveerles de los servicios de primera necesidad como el acceso a electricidad, agua potable, salud, empleo, etc.

Este escenario alimentó el movimiento de contestación popular [4] para plantear formas libres y colectivas de protesta,  donde la presencia en las plazas resignificó el espacio público para hacer políticas alternativas y unir demandas colectivas. Las voces en las calles expresaron un mensaje claro: negar la continuidad del sistema político corrupto, sectario y coludido por intereses extraterritoriales.

De manera particular, los manifestantes expresaron un especial disgusto a los atisbos iraníes en la política iraquí. El motivo se enlaza a la agilidad con la que Irán ha logrado extender su zona de influencia en la región mediante el control del sector político y de seguridad de Iraq, financiando a múltiples grupos militantes iraquíes de mayoría chiíta que forman las Fuerzas de Movilización Popular (FMP). 

En suma, el vínculo estrecho entre las élites políticas sectarias y las fuerzas militares plasma la relación existente entre crimen y poder, que en el marco de la Revolución Tishreen se asociaron a través de la militarización de la protesta social para mantener la desigualdad en la que opera el sistema. Desde octubre de 2019 hasta enero de 2020, se informó que más de 600 manifestantes habían sido asesinados por las fuerzas de seguridad iraquí (Amnistía Internacional, 2020).

En este sentido, el problema dista de confinarse a los rostros públicos que ordenan y ejecutan dicha militarización. Retomando las ideas de Moises Garduño, es preciso cuestionar “cuáles son los actores que proveen y hacen posible los recursos para que se materialice dicha militarización” (Garduño, 2016, p. 33). En las revueltas de Tishreen, los gases lacrimógenos de uso militar utilizados por las fuerzas de seguridad tenían registro de procedencia iraní y serbio (Amnistía Internacional, 2020), reafirmando el papel de Irán como proveedor de suministros bélicos para poner fin a las protestas que exigieron una reforma electoral y amenazaron la estructura del lobby político que ha inseminado en el país. Esto, sin desatender las presencias del transnacional consorcio industrial militar.

Reflexiones próximas.

Los esfuerzos de la protesta, han conseguido la dimisión del Primer Ministro iraquí Adel Abdelmahdi, una breve reforma electoral para acabar con el sistema Muhasasa [5] y, en resumen, poner en crisis la dinámica de las esferas de poder. Sin embargo, las demandas del pueblo que ocupó las calles, desde Basora y Bagdad hasta la Región del Kurdistán Iraquí, exigen cambios que superen las dimisiones administrativas y apunten a una renovación profunda del sistema.

Se debe tener sumo cuidado para que este momento de caos, si bien producto del esfuerzo de la sociedad organizada, no vuelva a ser aprovechado por las fuerzas del sistema político-económico para reformular y fortalecer sus condiciones de subsistencia. De ser así, se estaría evidenciando un diseño estratégico “del secuestro de la revolución por el régimen del poder” (Garduño, 2016, p. 148).

En añadidura a las preocupaciones anteriores, cabe hacer mención que el presente año el gobierno iraquí expuso ante el Parlamento dos proyectos de ley que amenazan la libertad de expresión y el derecho a la reunión pacífica, acentuando las medidas de vigilancia de las fuerzas de seguridad sobre los críticos al régimen. [6] Así, el sistema político iraquí y la abundancia de actores que lo conforman, diseñan una redada en momentos de crisis que, como expone Garduño (2023), ensambla diferentes mecanismos de violencia y coerción hacia las voces que lo desafía, donde ahora no sólo se busca recurrir a la militarización de la protesta como mecanismo de control, sino que se amplían los dispositivos coercitivos mediante la  criminalización y la vigilancia digital de la disidencia.

[1]Que opera bajo cuotas que deben ser atendidas para, en teoría, asegurar un reparto del poder en la estructura gubernamental a razón de cuestiones identitarias, destacando la participación de suníes, chiítas y kurdos.
[2] Más que el referente a la competencia intercapital.
[3] La medición de tal percepción ubica a Iraq entre los países con mayor percepción de corrupción del sector público, ocupando el lugar 157 de 180 países analizados.
[4] Hilado a las voces de los igualmente indignados de las revoluciones árabes iniciadas en 2011.
[5] En marzo de 2023 la reforma que pretendía una participación más libre y transparente fue absorbida por una contrarreforma que volvió a afianzar la permanencia de élites sectarias en la vida política de Iraq.
[6] Los proyectos de Ley de Libertad de Expresión y Reunión Pacífica; y la Ley de Ciberdelitos.

Referencias: 

Amnistía Internacional. (2020, 23 de enero). Iraq: Protest death tolls surges as security forces resume brutal repression. URL: https://www.amnesty.org/en/latest/news/2020/01/iraq-protest-death-toll-surges-as-security-forces-resume-brutal-repression/

Amnistía Internacional. (2021, 15 de junio). Kurdistan Region of Iraq: Arbitrary Arrest and enforced disappearance of activists and journalists. URL: https://www.amnesty.org/en/latest/news/2021/06/kurdistan-region-of-iraq-arbitrary-arrests-and-enforced-disappearance-of-activists-and-journalists-2/

 Amnistía Internacional. (2023, 18 de julio). Irak: dos proyectos de ley amenazan el derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica. URL: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2023/07/iraq-draft-laws-threaten-rights-to-freedom-of-expression-and-peaceful-assembly/

Egel, D., Trevor J., y Connable, B. (2023). The Future of the Iraqi Popular Mobilization Forces: Lessons from Historical Disarmament, Demobilization, and Reintegration Efforts. RAND Corporation. URL: https://www.rand.org/pubs/research_reports/RRA722-1.html.

Townsed, R. (2004, 21 de marzo). Grandes empresas de EEUU acaparan  el negocio de la reconstrucción de Irak., en  El País. URL: https://elpais.com/diario/2004/03/22/internacional/1079910012_850215.html

Garduño, M. (2016). Dinámicas de poder y prácticas de resistencia en las revoluciones árabes. CIESAS.

Garduño, M. (2023). El autoritarismo digital iraní en el caso de Mahsa Gina Aminí: una perspectiva desde el capitalismo de vigilancia. Anaquel de Estudios Árabes, 34(2), 369-392. URL: https://doi.org/10.5209/anqe.85754

Klein, N. (2014). La doctrina del shok. El auge del capitalismo del desastre., Paidos. 

Majed, R. (2021, 10 de junio). Libano e Irak en 2019: Levantamientos revolucionarios contra el “neoliberalismo sectario. Rosa Luxemburgo Stiftung. URL: https://longreads.tni.org/es/libano-e-irak-en-2019

Organización Internacional del Trabajo. (2022, 5 de julio). Irak y la OIT lanzan la primera encuesta nacional de población activa en una década. URL:  https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_850401/lang–es/index.htm

Risen, J., Arango, T., Fasshihi, F., Hussain, M. y Bergman, R. (2019, 19 de noviembre). A Spy Complex Revealed: Leaked Iranian Intelligence Reports Expose Tehran’s Vast Web of Influence in Iraq. The Intercept. URL: https://theintercept.com/2019/11/18/iran-iraq-spy-cables/